Notas de tapa

El Mapa de las Vacunas contra COVID-19 en Argentina

Desde la llegada del primer vuelo, en diciembre de 2020, Argentina ya recibió 30 millones de dosis de cuatro vacunas diferentes, producidas en Rusia, Argentina, México, China e India. Además hay seis vacunas en desarrollo en fase preclínica en Argentina, con el proyecto ARVAC Cecilia Grierson de la UNSAM a la cabeza.

Por Alejandro Zamponi

 

Créditos infografía. Ilustración: Carla Carrara. Producción: Alejandro Zamponi. Hacer click para agrandar.

A siete meses de la llegada de las primeras 300 mil dosis de la vacuna Sptunik V contra COVID19, el pasado 24 de diciembre, Argentina superó las 30 millones de dosis (30.487.730), posicionándose por encima del promedio de países que más vacunas adquirieron en relación a su cantidad de habitantes, a escala global y de América del Sur.  Ese logro se alcanzó mediante la diversificación de fórmulas y proveedores. Al 12 de julio de 2021, 11.868.830 corresponden a Sputnik V (9.415.745 del componente 1 y 2.453.085 del componente 2), 9.734.900 a Astrazeneca-Oxford (7.790.900 con principio activo producido en la Argentina, formulado y envasado en Liomont México y AMRI, Estados Unidos; 1.944.000 por el mecanismo COVAX); 580.000 a Covishield; y  8.304.000 a Sinopharm.

La campaña de vacunación ya aplicó (al 12/7/21) un total de 25.254.280 dosis en todo el país e inmunizó al 44,5% de la población con la primera dosis. Se espera que el ritmo de vacunación, que tuvo un récord de 404.228 mil dosis aplicadas en un día el pasado 1 de julio, se mantenga o acelere producto de un incremento en el abastecimiento de vacunas.

Una de las claves para que se incremente el ritmo de abastecimiento de dosis es el acuerdo firmado en agosto de 2020 entre el laboratorio argentino mAbxience, para la producción del principio activo de la fórmula de AstraZeneca y Oxford, y el laboratorio mexicano Liomont, para la formulación y envasado de las dosis. Este acuerdo avanzó con la exportación de litros de principio activo equivalente a 100 millones de dosis desde Garín en la provincia de Buenos Aires, pero sufrió meses de demora en México por la falta de insumos para envasar. Recién a fines de mayo comenzaron a llegar los primeros lotes a Ezeiza. Desde entonces llegaron casi 8 millones. 

A los frecuentes envíos desde Moscú de Spuntik V, se sumará la producción local a cargo del laboratorio argentino Richmond. Richmond ya comenzó la formulación y envasado del principio activo enviado desde Rusia para los dos componentes de la vacuna. Resta que los primeros lotes sean aprobados para comenzar su distribución. En una segunda etapa prevista para 2022, Richmond producirá también el principio activo.

También generan esperanza los nuevos contratos firmados por la Provincia de Buenos Aires con Covaxin (India) y Cansino (China), así como por el Gobierno Nacional y las provincias de Santa Fe y Córdoba con Cansino.

Recientemente el gobierno nacional firmó un contrato con el laboratorio estadounidense Moderna, para adquirir 20 millones de dosis de su vacuna. Será la primera con tecnología ARNm en llegar al país, a principios de 2022.

 

Las vacunas en desarrollo en Argentina

Además de la compra de vacunas importadas y de producción local, están en fase pre clínica de desarrollo 6 vacunas contra COVID-19 lideradas por Universidades Nacionales e investigadores del CONICET en conjunto con laboratorios argentinos. De este conjunto, la vacuna más avanzada es la de la UNSAM, que obtuvo recientemente 60 millones de pesos de financiamiento adicional para concluir la fase pre-clínica y comenzar los estudios de seguridad en humanos. 

El equipo de investigadorxs liderado por Juliana Cassataro desde el Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (IIB) de la UNSAM trabaja ahora en conjunto con el laboratorio Cassará para producir el prototipo de vacuna en condiciones de manufactura, así como en el diseño de las pruebas en humanos. El objetivo es que la vacuna “ARVAC Cecilia Grierson” esté disponible para 2022 y sirva como refuerzo de las vacunas actuales, así como para la inmunización primaria de personas no vacunadas.

Su fórmula se basa en proteínas recombinantes, una tecnología que ya se aplica en las vacunas contra la Hepatitis B o el VPH y que genera la expectativa de que la vacuna pueda ser aplicada en bebés, niñas/os, adolescentes, personas embarazadas o inmunosuprimidas, como también en la población en general. Además, las vacunas de subunidades basadas en proteínas recombinantes son más estables y menos dependientes de la cadena de frío, lo que las hace más económicas, fáciles de producir y de distribuir.

Otra vacuna en fase pre-clínica que obtuvo financiamiento de la Agencia de I+D+i, bajo la órbita del Ministerio de Ciencia, es el proyecto de investigadores del CONICET en la Universidad del Litoral, en conjunto con las empresas Cellargen Biotech SRL y Biotecnofe SA. Al igual que la vacuna de la UNSAM y de la mayoría de los proyectos argentinos, su fórmula se basa en proteínas recombinantes. Más información aquí.

Otro proyecto prometedor es el de Investigadores del CONICET en el Instituto Leloir, en conjunto con la empresa biotecnológica Vaxinz. Ya tienen una fórmula candidata de una sola dosis, que generó inmnunidad en el 100% de roedores sin decaer durante los primeros cinco meses. La fórmula está basada en vectores adenovirales híbridos, del estilo de la Spuntik V. Los responsables de esta vacuna informan que avanza en su producción en condiciones de manufactura y esperan comenzar las pruebas en humanos en los próximos meses. Más información aquí.

También se destaca el proyecto de investigadores del CONICET en la Universidad Nacional de La Plata. El prototipo de vacuna se encuentra en las primeras etapas de la fase preclínica y recientemente sumó la colaboración de investigadores de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y está en negociaciones con dos empresas privadas. Su fórmula se basa en nanopartículas con fracciones proteicas provenientes del SARS-CoV-2. Más información aquí.

Además, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en conjunto con el laboratorio Bagó avanzan con el desarrollo de otra vacuna basada en una tecnología para vacunas veterinarias desarrollada a partir de 2005 y patentada en 2018. Se encuentra en los estadíos iniciales de la fase préclinica. Más información aquí.

El proyecto más reciente en darse a conocer, en diciembre de 2020, pertenece a investigadores del CONICET en la Universidad Católica de Córdoba en conjunto con investigadores de la Universidad Federal de San Pablo, Brasil, y de la Universidad de la Sorbona, Francia. Tiene la particularidad de que sería suministrada vía oral (pastilla). Más información aquí.

 

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Nota actualizada el 20 de septiembre de 2021

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