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Nanobioingeniería: la UNSAM suma dos nuevos grupos de investigación para generar soluciones en el campo de la medicina traslacional

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Damián Álvarez Paggi es un científico que aspira a generar soluciones de alcance global desarrollando la próxima generación de herramientas biotecnológicas con múltiples aplicaciones, incluida la salud. Mauricio Caballero es un médico pediatra que busca acortar la brecha entre la investigación básica en ciencias biológicas y la atención médica en la práctica clínica. Ya instalados en el Campus Miguelete, los investigadores del CONICET cuentan sus proyectos en marcha y las perspectivas a futuro.

Por Alejandro Zamponi. Fotos: Pablo Carrera Oser

Damián Álvarez Paggi y Mauricio Caballero son dos investigadores del CONICET con perfiles “T”: además de especializarse en un campo científico específico, tienen habilidades y conocimientos en áreas más amplias. Sus perfiles son claves en equipos interdisciplinarios dedicados a la resolución de problemas complejos que requieren una variedad de enfoques.

En cuanto se conocieron, hicieron sinergia y surgieron proyectos más ambiciosos: Damián tuvo el deseo de empezar a manipular los componentes de los patógenos para combatirlos —en lugar de solo estudiarlos— y empezó a hacer biotecnología, cuando hasta ese momento solo había hecho biofísica y biología molecular; Mauricio, que lideraba un equipo a cargo de estudios observacionales de pacientes y de la recolección de muestras en hospitales públicos del conurbano, encontró en Damián un socio para procesar la información que producía, pero también la oportunidad de participar en desarrollos tecnológicos de vanguardia. Eso ocurrió en 2019, cuando Damián se sumó a la Fundación Infant, después de un paso por el Instituto de Química, Física de Materiales, Medio Ambiente y Energía (INQUIMAE-FCEN-UBA) y por la Fundación Instituto Leloir. Mauricio trabajaba en Infant desde 2009.

Infant es una organización sin fines de lucro creada en 2003 con la misión de investigar las causas de enfermedades respiratorias que afectan a niñxs, como el asma, la bronquiolitis, la neumonía y la gripe. A partir de la pandemia, la fundación se abocó a la realización de ensayos clínicos en nombre de terceros (compañías farmacéuticas, biotecnológicas y de dispositivos médicos, así como de instituciones académicas y gubernamentales) y les fue tan bien que, hacia fines de 2022, decidieron dedicarse por completo a eso. La reconversión se completó con la formación de una empresa del tipo CRO (Contract Research Organization), con el Hospital Militar como centro principal de reclutamiento para sus ensayos. Fue entonces que Damián y Mauricio decidieron dar el salto a la UNSAM para desplegar todo el potencial de sus proyectos. 

“La UNSAM nos ofreció infraestructura biotecnológica, interdisciplina y un espacio-foro de discusión”, contó Damián desde los laboratorios del Centro de Rediseño e Ingeniería de Proteínas (CRIP) y del Centro Infant de Medicina Traslacional (CIMeT), que funcionan en el Campus Miguelete. Sobre la transición que hizo con su grupo desde las ciencias de biomoléculas en Infant a la nanobioingeniería en la UNSAM, el biotecnólogo detalló: “Fue una transición bastante natural. Empezamos tratando de entender cómo funcionan los virus a partir de las funciones que cumplen sus moléculas y, en un momento dado, contemplamos la posibilidad de manipular esas moléculas para controlar esas propiedades, lo que nos llevó a adentrarnos en la biotecnología”. 

Las instituciones tienen infraestructuras que acompañan sus proyectos. Infant se destacaba por sus capacidades para hacer medicina traslacional, pero no tanto para hacer biotecnología. A partir de allí, Infant y la UNSAM hicieron un convenio marco que permitió enviar algunxs becarios de Infant al Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (IIB) para que hicieran tareas de investigación. “Esa parte biotecnológica de nuestro grupo empezó a tener cada vez más proyección y entonces postulamos y accedimos a una financiación del Fondo de Inversión SF500 para montar una empresa. Para nosotros fue evidente que la UNSAM era el lugar indicado para desarrollar al cien por ciento esta nueva tecnología. Además, vimos que había un espacio para impulsar la medicina traslacional asociada a desarrollos biotecnológicos”, contó Damián.

Mauricio se dedica a diseñar estudios clínicos para implementarlos en hospitales. La gama de estudios que realiza es amplia: va desde estudios descriptivos epidemiológicos hasta estudios de modelado de economía de la salud pasando por ensayos clínicos. “Los estudios clínicos suelen ser muy complejos, pero, una vez adquirida la expertise, pueden implementarse en contextos muy complejos como los barrios del conurbano en los que realizamos numerosos estudios observacionales de alto impacto e importancia para la salud pública. Esta experiencia, además, permitió que gran parte del equipo técnico de Fundación Infant pudiera involucrarse en el desarrollo de ensayos clínicos de vacunas en el país”. 

Sobre su llegada a la UNSAM, Mauricio explicó que se conjugaron muchos factores: “Personalmente, tenía ganas de dar el salto a una universidad pública como esta, por la pluralidad de profesionales de otras disciplinas con los que se puede colaborar. En este sentido, ya iniciamos charlas para colaborar con el equipo de la Licenciatura en Ciencia de Datos y con algunos especialistas de la Escuela IDAES. Creemos que, en un futuro próximo, podríamos empezar a trabajar con equipos técnicos de la Escuela de Economía y Negocios, sobre todo para el desarrollo de economía de la salud. Por último, venimos trabajando hace más de diez años con hospitales del conurbano, por lo que era natural que nos instaláramos en una universidad del conurbano como esta”. 

Tanto Damián como Mauricio trajeron sus proyectos, equipamiento y colaboradores. Los acompañan Sebastián Esperante, Alana Byrne, Carla Goldin, Juan Gutman, Analía Boudgouste y Lautaro Ruggierie (Laboratorio de Nanobioingeniería) y Julia Dvorkin, Emiliano Sosa, María Wirth, Pilar Goñi y Gonzalo Guiñazú (Centro Infant de Medicina Traslacional).

El equipamiento se divide en dos categorías: el que se emplea en los proyectos de corte epidemiológico (procesamiento y análisis de muestras clínicas) y el que es utilizado en diseño e ingeniería de proteínas, que se complementa con el preexistente del CRIP.

Trayectorias

Damián se licenció en Ciencias Biológicas y luego se doctoró en Química por la Universidad de Buenos Aires. Esa formación le permitió comprender cómo funcionan los virus, pero también manipularlos con el objetivo de desarrollar vacunas, tratamientos y diagnósticos. Con financiamiento del Fondo SF500, conformado por la empresa Argentina Bioceres y el Gobierno de la Provincia de Santa Fe, fundó la startup Eureka Nanobioengineering. A punto de solicitar tres patentes en la Unión Europea, Damián busca aportar soluciones de aplicación global desarrollando tecnologías de próxima generación para la creación de nanobiodispositivos novedosos.

“Los nanobiodispositivos que estamos generando se basan en una tecnología con mucho potencial que, de funcionar, será disruptiva y tendrá muchos beneficios. Tenemos confianza en cumplir con las expectativas”, aseguró Damián. En este sentido, el flamante investigador de la UNSAM compartió la que considera la mejor definición de startup que escuchó: es un equipo que “desriskea” iterativamente una tecnología (le baja el riesgo en sucesivos pasos). “Si fuera fácil sería un trabajo práctico de la facultad. En realidad es un lío que se va mejorando hasta que se llega a un producto. Estamos en el principio de ese proceso”, dijo.

Mauricio es un pediatra que, durante su residencia, hizo un entrenamiento en investigación traslacional en la Fundación Infant con base en biología molecular y modelos animales. A partir de esa experiencia sostuvo dos carreras: la hospitalaria y la de investigación. Esto le permitió transitar en tiempo real las problemáticas de los pacientes y de la mesada del laboratorio. En 2020 ingresó como  investigador al CONICET y decidió dedicar todo su esfuerzo al desarrollo de proyectos científicos de alto impacto en enfermedades infecciosas y respiratorias prevalentes pediátricas. Una de las particularidades del grupo liderado por Mauricio es la capacidad de trabajo inter y transdisciplinaria, es decir, con áreas de las ciencias no completamente ligadas a la medicina como, por ejemplo, la economía, la física y las matemáticas, entre otras. Otra capacidad importante del grupo es la de generar conocimiento de economía de la salud y poder dar soporte en áreas vinculadas con asuntos regulatorios. 

Mauricio estuvo involucrado junto con Damián y el decano de la Escuela de Bio y Nanotecnologías (EByN), Juan Ugalde, en la creación del Centro Infant de Medicina Traslacional en la UNSAM, que semanas atrás se hizo realidad con la resolución de creación del mismo por parte del Consejo Superior de la Universidad

“Mi idea es poder integrarnos a las actividades de la UNSAM a partir de tres focos: científico, soporte técnico y educativo. En relación con los objetivos científicos, nuestro grupo seguirá desarrollando estudios que permitan entender con precisión la carga de enfermedades prevalentes y sus mecanismos fisiopatológicos. Además esperamos integrarnos con otros grupos de expertos en otras áreas de la salud (enfermedades tropicales, bacterianas, parasitarias, etc.). El centro buscará dar soporte técnico a los grupos que quieran implementar desarrollos tecnológicos en prácticas de salud pública, ya sea a partir de ensayos clínicos, estudios de validación o implementación. En este sentido, es clave la interacción con grupos de desarrolladores e innovadores de una de las instituciones educativas líderes en investigación y desarrollo del país. Esto debería, a mediano plazo, permitir una reducción en la brecha desarrollo-implementación. Por último, queremos generar servicios de docencia de pregrado, grado y posgrado, porque hay muy poca oferta en investigación traslacional en español en Argentina y Latinoamérica”, contó Mauricio.

¿Cómo es la colaboración que tienen actualmente?

Damián: Colaboramos para que los tratamientos personalizados sean una realidad. Hoy se habla de medicina “estratificada” más que de “personalizada”. El objetivo en este sentido es detectar qué subgrupo de personas necesita tal o cual cosa y proveerla. Entonces nos complementamos: por un lado, Mauricio hace el seguimiento de pacientes para ver la progresión de la enfermedad y extraer patrones que permitan desarrollar tratamientos personalizados, y por otro lado, con mi grupo estamos desarrollando esta tecnología que permite combinar bloques como legos para generar soluciones a medida. El desafío es descubrir qué es lo que necesita un grupo de pacientes y, por el otro, proveerlo. Hay mucha sinergia en lo que hacemos.

Mauricio: Mi participación en grupos de trabajos internacionales y mi vinculación indirecta o directa con el área de vacunas nos permite estar actualizados y con clara noción de las problemáticas en los desarrollos tecnológicos en los campos de investigación que desarrollamos de manera conjunta, esto es, virus respiratorios. Además, trabajamos físicamente en el mismo espacio, con lo cual estamos constantemente intercambiando ideas y objetivos.

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Nota actualizada el 20 de mayo de 2024

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