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Entre militares y populismo de derecha

Con un gabinete presidencial conformado por casi un 30% de militares y una alta representación en todos los estamentos del Estado, las Fuerzas Armadas brasileras tienen una presencia en el gobierno que no tenían desde hace 40 años. Octavio Amorim Neto, investigador de la Fundación Getulio Vargas, explica la incidencia militar en el país.

La popularidad del presidente Jair Bolsonaro viene en picada desde hace varios meses. Su posible vinculación con el asesinato de Marielle Franco, las evidencias que lo relacionan con la detención arbitraria de Luis Inácio “Lula” da Silva, esmerilaron su legitimidad. Ante cada manifestación popular, el hombre que reivindica la última dictadura militar brasileña pero le reprocha no haber matado lo suficiente responde con pedidos de represión a las fuerzas de seguridad.

Octavio Amorim Neto, docente e investigador de la Fundación Getulio Vargas, contó que la participación que hoy tienen las Fuerzas Armadas en el gabinete presidencial, solo es comparable a su situación en los años ’70, bajo el régimen militar. “Casi el 30 % de los ministros son militares, lo que significa un incremento de poder político muy claro de las Fuerzas Armadas. Pero hay que decir que esto fue prometido por Bolsonaro durante su campaña presidencial. Entonces, tiene legitimación”, aclara.

Pero, ¿por qué los brasileños votaron a un candidato que prometió militares en el gabinete y saca a relucir su racismo y xenofobia cuando tiene oportunidad? Según Amorim Neto, esto se debe a la delicada situación económica vigente a partir de 2015, a la crisis de seguridad pública y a los escándalos de corrupción: “Esa fue una mezcla perfecta para que este populista de derecha fuera elegido. Es la tercera vez que Brasil pasa por esta experiencia y siempre la corrupción y la crisis económica fueron importantes para crear las condiciones para que los brasileños prefieran a un populista de derecha con fuertes lazos con los militares. Las consecuencias políticas y económicas siempre son desastrosas”.

Sin embargo, aun cuando Bolsonaro aumentó la cuota de poder de las Fuerzas Armadas, Amorín Neto aclara que los militares no están conformes con la presidencia. “Los militares en Brasil siempre estuvieron muy preocupados con la modernización del país. Bolsonaro es un político de extrema derecha que está más interesado en cuestiones ideológicas y religiosas que en el progreso industrial y económico. Los militares no están felices con Bolsonaro, pero saben que no pueden abandonarlo porque el gobierno ya es muy débil y sin su apoyo puede caer muy fácilmente y de esa manera perderían el capital político conseguido”, concluyó.

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Nota actualizada el 29 de noviembre de 2019

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