Escuela de Ciencia y Tecnología,Notas de tapa

Entrenar el cerebro: Música, deporte y lenguaje para activar neuronas

El Laboratorio Interdisciplinario de Neurociencia Cognitiva del Centro de Estudios Multidisciplinarios en Sistemas Complejos y Ciencias del Cerebro de la Escuela de Ciencia y Tecnología estudia cómo generar tratamientos poco invasivos para mejorar las funciones cognitivas.

Por Gaspar Grieco. Fotos: Pablo Carrera Oser

Nadia Justel es doctora en Psicología. Cuando comenzó sus estudios universitarios pensaba en convertirse en terapeuta. Con el correr de los años viró su carrera hacia la investigación. “Me dedico a la psicología desde el estudio del comportamiento, la cognición y las funciones cognitivas”, dice. Para lograrlo conformó un equipo científico del que participan músicos/as, musicoterapeutas, psicólogos/as e ingenieros en telecomunicaciones. Todos/as tienen un horizonte común: entender el cerebro y generar estrategias y tratamientos poco invasivos para mejorar las funciones cognitivas.

La población mundial envejece a pasos acelerados. Según la Organización Mundial de la Salud, entre 2000 y 2050 la proporción de los habitantes del planeta mayores de 60 años se duplicará, pasando del 11 % al 22 %. En números absolutos, este grupo de edad pasará de 605 millones a 2000. La cantidad de personas de 80 años o más aumentará casi cuatro veces hasta alcanzar los 395 millones.

Nadia Justel

“Hay algo que se conoce como envejecimiento normal, que trae aparejados ciertos déficits en la memoria y el razonamiento; también está el envejecimiento patológico, que está caracterizado por las demencias; y el envejecimiento saludable. Nosotros apuntamos a este concepto. A través de diversas intervenciones podemos tratar de potenciar nuestras capacidades cognitivas”, dice Justel.

Su trabajo en el Laboratorio Interdisciplinario de Neurociencia Cognitiva (LINC) del Centro de Estudios Multidisciplinarios en Sistemas Complejos y Ciencias del Cerebro (CEMSC3) de la Escuela de Ciencia y Tecnología (ECyT) genera estrategias para reducir, retrasar y frenar los déficits asociados a la edad.

Por medio de la música, el deporte y el aprendizaje de idiomas, los miembros del laboratorio intentan lograr su meta: generar tratamientos para lograr un envejecimiento saludable. “Hacemos intervenciones focales y a largo plazo que repercuten de manera positiva para prevenir en ultima instancia las demencias y las patologías”, cuenta Justel.

Verónika Díaz Abraham y María Benítez 

Música para mi cerebro

Todos disfrutamos de la música. Ya sea con la orquesta de Juan D’ Arienzo, las canciones de The Beatles, los acordes oscuros de Black Sabbath o los golpes estridentes de Motörhead, cada persona tiene sus preferencias musicales. ¿Qué pasa en nuestro cerebro cuando la escuchamos? ¿Cómo generar tratamientos por medio de la música?

Verónika Díaz Abrahan y María Benítez son músicas, musicoterapéutas y becarias doctorales del CONICET. Ambas trabajan con niños/as, jóvenes y adultos/as generando intervenciones focales y a largo plazo. “La música, ya sea escuchándola o produciéndose, activa ciertas áreas del cerebro, hace crecer otras y beneficia funciones cognitivas. Nosotras en el laboratorio investigamos cuáles son sus efectos”, dice Verónika, que también es chelista.

María es violinista y trabaja con niños/as de 3, 4 y 5 años en jardines de infantes. En las clases de música los invita a jugar con instrumentos y crear orquestas en conjunto y a escuchar sonidos y piezas musicales. “Si bien todas las etapas de la vida son importantes, lo que nos sucede en la niñez tiene efectos que se extienden a lo largo de la vida. Los estudios antecedentes revelan que un entrenamiento musical durante esas primeras etapas de la vida no solo influye en la cognición de los niños en ese momento particular, sino también a largo plazo”, dice.

Verónika trabaja con jóvenes, adultos/as y adultos/as mayores para estimular el aprendizaje y la memoria por medio de la música. “Si una persona aprende algo y luego realiza una actividad musical, ese aprendizaje se fortalece y la información se recuerda mucho mejor. Aprender música tiene un gran efecto neuroanatómico: ciertas áreas del cerebro crecen”, cuenta.

Maximiliano Bossio

Cerebros deportistas

Maximiliano Bossio es psicólogo y maratonista. Su rutina diaria se reparte entre investigaciones en el LINC y pasadas de 1000 metros en el asfalto. Junto con sus compañeros compara a personas que realizan actividades deportivas a diario con gente que tiene poca o nula actividad física. Luego evalúa ambas poblaciones con tests de memoria para ver si existe alguna relación entre la cantidad de actividad deportiva y su desempeño en las diferentes funciones cognitivas.

¿Qué sucede en el cerebro cuando hacemos deporte? “Desde lo neuroanatómico, una vez que las personas realizan la actividad física sus capacidades para responder a una tarea determinada mejoran. Desde las funciones ejecutivas, las posibilidades que tienen las personas para inhibir conductas y realizar tareas diversas, también mejoran. Con el deporte podés mejorar distintas áreas de tu cerebro, y por ende, tu comportamiento y cognición”, dice Maximiliano.

Nadia Justel, que practica triatlón, cuenta que la actividad deportiva tiene una relación directa con el hipocampo, el área del cerebro relacionada con el aprendizaje y la memoria. “Con el paso de los años el hipocampo tiende a reducirse mucho. Con un programa de entrenamiento sostenido, el hipocampo no solo no se reduce, sino que aumenta”, explica.

Leticia Sarli

Políglotas neuronales

Hija de padres argentinos y nieta de abuelos italianos, la psicóloga y becaria doctoral del CONICET Leticia Sarli se desenvuelve sin problemas en español, italiano, inglés y francés. Sarli se dedica a investigar cómo las experiencias con el lenguaje van moldeando la forma en la que todos/as percibimos el mundo. “Trabajo con memoria emocional, que es la pata de la memoria en la que la información que aprehendemos tiene algún contenido relacionado con las emociones”, dice.

¿Cómo se relacionan las emociones con el aprendizaje de idiomas? “Cuando hablamos en un segundo idioma sentimos las cosas menos emocionales que cuando hablamos en nuestra lengua nativa. Una de las explicaciones es que, al no ser lengua madre, las experiencias emocionales de la infancia no están presentes en sus fonética. Para muchos, la palabra ‘amor’ suena mucho más agradable que la palabra ‘love’. Entonces, si sentimos menos, recordamos menos”, cuenta Sarli.

La doctoranda entrevista a personas que hablan un segundo idioma y las contrasta con aquellas que conocen solo su idioma nativo. De esta manera, compara las diferentes memorias en ambas poblaciones. “Vemos que las personas que no hablan un segundo idioma tienen mayor cantidad de errores cuando se les pide que recuerden palabras con contenido emocional”, dice.

Érik Gómez

A hombros de Tara Thiagarajan

En marzo de 2017, la neurocientífica india Tara Thiagarajan visitó la UNSAM para exponer los desarrollos de su Proyecto de Diversidad Cerebral Humana y el trabajo del equipo Sapien Labs, el cual dirige. La investigadora propone que es imposible determinar la existencia de un cerebro normal universal. Cada cerebro humano es diferente. “Vimos muchas diferencias que están asociadas a los ingresos económicos de las diversas poblaciones. A mayores niveles de educación y en las personas que tienen la posibilidad de viajar, la complejidad del cerebro aumenta mucho. Es decir que todos los factores sociales son necesarios para medir la complejidad del cerebro”, dijo Thiagarajan en su conferencia en el Campus Miguelete.

Con la intención de replicar su investigación en todo el mundo, la científica india se asoció con el CEMSC3. Los investigadores de la UNSAM comenzaron a recorrer el país con los cascos de encefalografía portátiles que utiliza el Sapien Labs para medir la actividad cerebral de diversas poblaciones argentinas. Los/as científicos/as del laboratorio visitaron y tomaron muestras en comunidades de El Impenetrable Chaqueño, Neuquén y Río Negro, entre otras zonas.

Érik Gómez, estudiante de Ingeniería en Telecomunicaciones de la UNSAM, se dedica a analizar los datos obtenidos por el equipo de encefalografía. “Por el momento estamos replicando los mismos resultados que encontró Tara en la India. Por ejemplo, las comunidades de contextos socioeconómicos vulnerables, sin acceso a tecnología y medios de transporte, carecen de las ondas alpha que tienen las poblaciones urbanas. Ella encontró que en la India la población urbana tiene una complejidad cerebral mayor que la población no urbana. Lo mismo estamos empezando a ver nosotros en la Argentina”, concluye.

Nota actualizada el 4 de abril de 2019

Un comentario

  1. Alejandro dice:

    Que gran equipo!!! Felicitaviones por los logros.

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