LICH - Laboratorio de Investigación en Ciencias Humanas

Las infancias abordadas desde el feminismo

La doctora Rachel Rosen es profesora e investigadora de la University College London. Trabaja en el campo de la Sociología de la Infancia desde la perspectiva que le aporta el materialismo feminista. En breve dictará un nuevo seminario de Doctorado en Ciencias Humanas de la UNSAM junto a la investigadora del LICH Valeria Llobet. En esta entrevista repasa sus intereses académicos, su visión política y los temas que la convocan en la actualidad, como las infancias migrantes.

¿Para qué sirve el conocimiento que se produce, por qué es importante y a quién beneficia? Estas son algunas de las preguntas que le gusta plantear a la doctora Rachel Rosen entre sus estudiantes del Social Research Institute, UCL Institute of Education (IOE), de la University College London (UCL), en el Reino Unido.

La UCL está en el top veinte entre las instituciones universitarias a nivel mundial y el IOE, por su parte, es uno de los centros de estudio en donde se empezó a pergeñar eso que hoy se conoce como Sociología de la Infancia, campo en el que se desempeña Rosen. “La Sociología tiene el potencial transformador de desafiar las suposiciones que se dan por sentadas sobre quiénes son los niños y qué pueden ser”, señala la especialista que, a mediados de octubre, iniciará el dictado de un nuevo seminario de Doctorado en Ciencias Humanas de la UNSAM junto a la investigadora del LICH Valeria Llobet.

El trabajo de Rosen se ubica en la intersección entre la Sociología de la Infancia y el Materialismo Feminista, con un enfoque en la reproducción social, la migración y el impacto de las desigualdades entrecruzadas en la vida cotidiana de las niñeces. Sobre estos temas tiene una gran cantidad de artículos publicados y además participó como co-editora del libro Feminism and the politics of childhood: Friends or foes?

Rosen forma parte del Critical Childhood Studies Research Group, del Sociology & Social Theory Research Group y de la UCL Migration Research Unit. Actualmente investiga las infancias en migración precaria en el Reino Unido y participa de los proyectos de investigación Children Caring on the Move (CCoM), Social Reproduction in the Shadows y Solidarities: Negotiating Migrant Deservingness, entre otros.

-¿Qué significa que sus investigaciones se ubiquen en la intersección entre la Sociología de la Infancia y el feminismo materialista?

-La sociología de la infancia se ocupa por cómo se estructuran las formaciones sociales a lo largo de líneas generacionales y por las implicaciones que tienen en relación al poder, la desigualdad y la división del trabajo. En este sentido, mi trabajo está motivado por preguntas sobre las estructuras y prácticas mediante las cuales ciertos seres humanos son vistos como niños, qué supuestos se vinculan con la posición social de la infancia y cómo cambian con el tiempo. Por otra parte, el término “feminismo materialista” se relaciona con las perspectivas históricas materialistas de los feminismos de las tradiciones marxistas y socialistas, pero también toma los análisis antirracistas y decoloniales. Los feminismos materialistas se interesan por las relaciones entre las prácticas, la construcción de sentido y los cambios históricos y geopolíticos en las condiciones materiales de la vida, como formas de comprender y combatir las heterogéneas injusticias del capitalismo. Para mí, el feminismo materialista ha sido particularmente fructífero para observar cómo los individuos participan en la “reproducción social”, en el cuidado propio y de otros, y las formas en que estas tareas son ligadas a procesos de acumulación del capital, pero simultáneamente también pueden ser actos de amor, reciprocidad y transformación. Todavía la infancia sigue siendo un tema marginal en la teoría de la reproducción social. Sin embargo, un diálogo basado en las ideas del pensamiento feminista materialista y la Sociología de la Infancia es, en mi opinión, una orientación potente desde la cual explorar y conceptualizar la vida de los niños, así como las formas en que los niños, como grupo social, están subordinados y excluidos de muchos aspectos de las formaciones sociales que habitan.

-¿De qué manera le parece que el concepto de infancia ha cambiado en el contexto neoliberal y de grandes migraciones?

-Muchos jóvenes migrantes no acompañados provienen de regiones que tienen regímenes estatales de bienestar limitados o nulos. Sus viajes migratorios los ponen en contacto con diferentes formas de estructuras estatales y, en consecuencia, con concepciones culturales de la niñez que compiten entre sí. Muchos de estos jóvenes provienen de contextos en los que estar involucrado en prácticas familiares de reproducción social -como cuidar a los demás, cocinar o limpiar- así como en el trabajo remunerado es algo habitual y valorado. Sin embargo, cuando llegan al Reino Unido, estas prácticas a veces son vistas con sospecha por los servicios sociales y de inmigración, que las ven como responsabilidades de los adultos. Esto pueden poner a los jóvenes en relaciones conflictivas con aquellas instituciones que son legalmente responsables de “protegerlos” y, en última instancia, puede significar que se les niegue el apoyo y la atención a los que tienen derecho como niños (en el Reino Unido las personas menores de 18 años). También podemos pensar en esta cuestión en términos de temporalidad. Las ideas sobre quiénes son los niños, qué deberían ser los niños y qué constituye una buena infancia, han ido cambiando con el tiempo. Un ejemplo obvio en contextos neoliberales son las formas en que los niños son cada vez más vistos como el “capital humano” por excelencia. Pero si el valor está ligado a la productividad como capital humano en términos neoliberales, esto significa que algunos niños, a menudo aquellos racializados como “Otros”, carecen de valor.

-¿Cuáles son los debates actuales en torno a las políticas de la infancia?

-Hay varias formas de pensar sobre esta cuestión. Podemos considerar los debates sobre las formas en que la política y la economía política afectan tanto a la institución de la infancia como a la vida de los niños. También hay debates sobre por qué los niños están ausentes en la teoría social y política, y sobre los significados, usos e impactos de la figura simbólica de los niños en las imágenes políticas. Para dar un ejemplo más concreto: me interesa cada vez más la forma en que los debates políticos a menudo giran en torno a ideas sobre el niño vulnerable, necesitado y, por lo tanto, merecedor de atención. En el Reino Unido, por ejemplo, los académicos y defensores de los niños migrantes a menudo proclaman la posición de que deben ser considerados “niños primero y migrantes después” para movilizar apoyo moral, emocional y material debido a la condición de niño de alguien. Sin embargo, estas posiciones pueden terminar no beneficiando a los niños a medida que crecen o pueden llegar a separar a los niños de los adultos con quienes viven sus vidas en condiciones de interdependencia. Al mismo tiempo, esta idea del “niño necesitado” vuelve difícil poder ver realmente su protagonismo en actos de cuidado, de movilidad independiente, de resistencia y activismo. Para muchos jóvenes migrantes, esto se vive como una forma de menosprecio y deshumanización, y sin duda empobrece nuestra comprensión de lo político.

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Nota actualizada el 1 de octubre de 2021

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