Alejandro Grimson

Escuela IDAES, Notas de tapa

Alejandro Grimson: “Queremos brindar calidad académica con inclusión social”

En 1998 la UNSAM tomó a su cargo el Instituto de Altos Estudios Universitarios de la Fundación Banco Patricios, en vías de cierre por la crisis económica. Así nació el IDAES, que tuvo como primer decano a su fundador y luego secretario de Cultura de la Nación, José Nun. Con 1300 alumnos de más de veinte nacionalidades, hoy es referente en formación de grado y posgrado en Ciencias Sociales.

Por Dolores Caviglia. Fotos: Archivo UNSAM.

Cuando Daniel Malcolm, el primer rector de la UNSAM, se reunió con su par del Instituto de Altos Estudios Universitarios de la Fundación del Banco Patricios, José Nun, ya estaba decidido: la Universidad iba a hacerse cargo de todos los programas del Instituto, en riesgo por la crisis financiera que atravesaba, y a asegurar la continuidad de los cursos a sus 130 alumnos. Era 1998.

Hoy, a quince años y tras superar la crisis de 2001, el Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES) tiene 1300 alumnos y una oferta académica de 19 carreras de grado y posgrado: además de licenciaturas en Antropología Social y Cultural y en Sociología, el doctorado en Historia y la especialización en Gestión Cultural, el instituto creó la única maestría en Sociología Económica de la región, el tercer doctorado en Sociología del país, y la segunda maestría en Antropología.

“Trabajamos en proyectos innovadores que al mismo tiempo generen respuestas académicas y políticas. ¿Por qué acá dictamos Antropología? Porque en la Argentina, esta ciencia está cruzada por un doble malentendido y queremos revertirlo: se creía que en el país no había indios, cuando en realidad hay más que en Brasil; y sólo se pensaba que había que estudiar a los indios, pero tenemos una diversidad cultural gigante y se debe analizar toda esa heterogenia”, explica Alejandro Grimson, profesor, investigador y decano del Instituto desde 2005, cuando José Nun asumió como secretario de Cultura de la Nación. Y agrega: “De la misma manera, desde la Sociología entendemos que limitar la Economía desde una perspectiva histórica genera un aporte sobre un área que muchas veces se considera de ciencias exactas. Y desde la Historia del Arte buscamos correr el eje de Europa y ponerlo en América Latina, que sin embargo interactúa con Occidente”.

Además de la formación en doctorados, licenciaturas y maestrías -tres de ellas recibieron la calificación más alta de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU)-, el IDAES se destaca por ser un centro de investigación que crece en reconocimiento: alrededor de 50 investigadores del CONICET, varios de ellos repatriados en los últimos años, trabajan en la tarea de generar conocimiento para el país y desde el país. Sus líneas de estudio más fuertes se relacionan con la desigualdad, con la dinámica de las relaciones sociales, con los usos del dinero, con la construcción de la identidad, abarcadas desde los diferentes planos en los que se especializa el Instituto: Sociología, Antropología e Historia. El ejercicio constante de estos especialistas es conocer el presente y compararlo con el pasado. Así buscan identificar cómo se transforman las ciudades en el tiempo; cuáles son las dinámicas demográficas, culturales y paisajísticas; dónde está lo simbólicos; cómo es la emergencia de los nuevos trabajadores.

“Una sociedad no puede entenderse sin su historicidad”, dice Grimson. Porque las sociedades no son naturales, son construcciones, y el pasado hace al trabajo de emergencia y asociación; y también de carencia: “En las Ciencias Sociales se nota mucho la ausencia de la generación de los desaparecidos. Estas disciplinas fueron víctimas de muchas maneras del terrorismo de Estado. Cuando uno busca personas de entre 55 y 60 años, hay pocos colegas”.

El 70 por ciento de los estudiantes del IDAES son los primeros de sus familias en entrar a la universidad y la población es heterogénea: cerca de veinte nacionalidades conviven en las aulas del edificio ubicado en Paraná 145 (CABA). Por otro lado, la preocupación de las realidades contemporáneas plantea un horizonte vinculado con el compromiso social, con situaciones volcadas al espacio público; por lo que muchos de los profesores escriben en los medios de comunicación. “El IDAES tiene vocación de calidad académica con inclusión social”, define Grimson.

El Centro Universitario San Martín (CUSAM), que funciona dentro de la Unidad Penal Nº 48 de José León Suárez, es parte de esta vocación. Allí el IDAES trabaja en la enseñanza en contextos de encierro y dicta la licenciatura en Sociología a los internos. “Acá se estudian muchas cosas, cuestiones de género, ambientales; todas potencialmente pueden ser recuperadas para mejorar políticas públicas y las formas de intervención en el espacio público para lograr una sociedad más democrática, más igualitaria. No se trata sólo de reclamar más justicia, sino que el conocimiento es una condición sine qua non para construirla. Nosotros producimos conocimiento para tratar de vivir en una sociedad más justa”, aclara el decano.

Y asegura que el objetivo está puesto en ampliar esta mirada: no sólo reforzar el reconocimiento como centro de posgrados –fue cuna de las primeras maestrías del país, participa en el desarrollo de redes nacionales e internacionales y ya tiene más de 200 egresados-, sino crecer en una imagen institucional más completa. “El nuevo edificio del Campus Miguelete es una oportunidad para generar una comunidad académica de Ciencias Sociales donde viva una heterogeneidad de visiones productiva: allí podrán convivir estudiantes de grado con investigadores y dialogar con pares de las distintas áreas en las que se especializa la UNSAM, para desarrollar nuevas líneas de investigación en áreas estratégicas para el país y la región; además de agregar conocimiento a las políticas públicas”, concluye Grimson.

 

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Nota actualizada el 25 de septiembre de 2013

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