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Amalia Pérez: “Necesitamos políticas públicas que impulsen departamentos de física médica en los hospitales”

La directora del Centro Universitario de Imágenes Médicas de la UNSAM, que comenzará a funcionar a fines de 2017, habla sobre la importancia de desarrollar esta especialidad en la Argentina y adelanta que el nuevo espacio en el Campus Miguelete contará con equipos únicos en su tipo y operará en investigación, docencia y asistencia, según el modelo multidisciplinario médico-físico.

Fotos: Pablo Carrera Oser

El Centro Universitario de Imágenes Médicas (CEUNIM), un proyecto que hace más de quince años comenzó a gestarse en la Escuela de Ciencia y Tecnología (ECyT) de la UNSAM, quedará oficialmente inaugurado a fines de 2017. La iniciativa se concretó luego del nombramiento de la Universidad como sede de uno de los centros del Plan Nacional de Medicina Nuclear Nucleovida, impulsado por el Gobierno anterior. La implementación se llevó a cabo a partir de un acuerdo entre la UNSAM y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

Amalia Pérez, directora del CEUNIM y del área de Física Medica de la ECyT, habla en esta entrevista sobre los servicios que se brindarán a la comunidad, el aporte que significará su puesta en marcha para el desarrollo local de especialidades como oncología y neurociencias, y la necesidad de contar con políticas públicas que impulsen la formación de físicos médicos reconocidos como profesionales de la salud.

¿Cómo surgió la idea de crear el CEUNIM?

Es un proyecto que tenemos desde hace más de quince años y que tardó en materializarse porque partimos desde cero en la formación de recursos humanos y porque es un proyecto muy costoso y complicado de implementar. Cuando en 2005 se creó el área de Física Médica en la ECyT, los proyectos de investigación que veníamos desarrollando comenzaron a consolidarse y la necesidad de contar con laboratorios propios se hizo más fuerte. En 2008, contando únicamente con un software de cuantificación de imágenes cerebrales adquirido por la ECYT, se creó el CEUNIM por resolución del Consejo Superior y pudimos comenzar a generar convenios con instituciones hospitalarias para prestar servicios en el área de imágenes médicas.

¿Con qué clase de equipamiento contará el Centro?

Vamos a tener tres grandes equipos: un resonador; un PET/CT (positron emission tomography/computed tomography), que es un tomógrafo por emisión de positrones asociado con un tomógrafo por rayos X; y un ciclotrón con un laboratorio de radiofarmacia. Por sus características el resonador y el PET/CT, únicos en el país, están orientados a diagnosticar, además de estudios de rutina, patologías oncológicas y neurológicas altamente específicas, que son los ejes del proyecto CEUNIM. El ciclotrón y el laboratorio de radiofarmacia tienen como función la producción de isótopos radioactivos para marcar moléculas —radiofármacos— de interés biológico para el estudio de diferentes patologías con el PET/CT.

¿Cómo se desarrollará la tarea de investigación y docencia?

Los tres ejes de la actividad del centro son la investigación básica y aplicada, la docencia y la asistencia a la comunidad. En el área de investigación se desarrollarán también proyectos de otros institutos de la UNSAM que utilizan imágenes para sus investigaciones, como el Centro de Estudios Multidisciplinarios en Sistemas Complejos y Ciencias del Cerebro (CEMSC3), dirigido por Dante Chialvo. Al mismo tiempo, miembros de la comunidad científica externa a la UNSAM se han acercado para explorar la posibilidad de utilizar el resonador con nuestros recursos humanos para sus trabajos de investigación. En lo relativo a docencia, será el soporte de las carreras que conforman el área de Física Médica, pero también de otras, como Ingeniería Biomédica. También están programadas actividades de docencia “extra UNSAM”. Uno de los convenios más fructíferos que tenemos desde hace varios años es con el Instituto Universitario CEMIC y estamos trabajando en la generación de una especialización en imágenes moleculares y terapia metabólica destinada a médicos. Tendrá una duración de cinco años y articulará docentes y residencias médicas en ambas instituciones.

¿Qué tipo de asistencia le brindarán a la comunidad?

La Región Sanitaria V, que incluye al Partido de San Martín, tiene más de tres millones de habitantes. Para cubrir la demanda de estudios de diagnóstico por imágenes de dicha población existe un único resonador de bajo campo, que en este momento está fuera de servicio, y no existe ningún PET/CT. Esta situación y el carácter de universidad pública de la UNSAM ponen de manifiesto la importancia de la articulación de la salud pública y la educación pública, que será uno de los ejes del CEUNIM. En ese sentido, se firmarán convenios para la atención de pacientes sin cobertura médica provenientes de dicho territorio, sin por ello menoscabar la atención a pacientes provenientes de obras sociales y prepagas. Esta planificación se puede llevar a cabo por la gran capacidad de producción de estudios que tienen los equipos mencionados como una de sus características principales.

¿Cuál es el impacto en áreas como neurociencias y oncología?

La medicina nuclear (PET/CT) es una herramienta fundamental en lo que es la “detectabilidad temprana” de patologías en los seres vivos, dado que los radiofármacos marcan rutas metabólicas y expresiones génicas que permiten detectar alteraciones. Por ese motivo, es una herramienta fundamental en la detección precoz del cáncer y en la evaluación de la respuesta terapéutica durante el tratamiento.

En el área neurológica, tanto el PET/CT como el resonador colaboran integrando información para la detección temprana y la medición de la evolución de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y la enfermedad de Parkinson. En la medidaa en que aumenta la esperanza de vida, estas dos patologías están teniendo cada vez más incidencia en nuestra población. Si bien aún no hay tratamientos para su cura, cuanto más rápido se las detecta más efectivos son los fármacos que pueden controlar la velocidad de su evolución.

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¿Ya disponen de los recursos humanos necesarios para manejar los equipos?

Sí, son nuestros y para esto nos venimos preparando desde hace casi veinte años. Comenzamos con la Licenciatura en Física Médica y la Tecnicatura Universitaria en Diagnóstico por Imágenes, continuamos con un ciclo de complementación de ésta última y finalmente incorporamos la Especialización en Física de la Medicina Nuclear como carrera de posgrado. Todas ellas cuentan con el reconocimiento oficial de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN). A este grupo de carreras se le sumó, en cuanto a su interés para la formación de profesionales demandados en la especialidad, la Ingeniería Biomédica. A la fecha, la UNSAM goza de un sólido reconocimiento en el área generado por el desempeño de nuestros graduados en los servicios de diagnóstico por imágenes.

¿Cómo diseñaron el edificio?

El diseño del edificio fue realizado por el área de Arquitectura de la universidad y en función de los requerimientos de los equipos. La instalación tiene un desarrollo vertical. En el subsuelo estarán el ciclotrón y el laboratorio de radiofarmacia. La planta baja, está destinada para la atención al público y cuenta con un pequeño auditorio. En el primer piso se encuentra el PET/CT y, en el segundo, el resonador. En ambos casos las instalaciones incluyen consultorios para atención de los pacientes y escritorios para los investigadores.

Este tipo de construcciones está sujeta a una serie de normativas establecidas por los organismos regulatorios nacionales como la ARN y la Administración Nacional de Medicamentos y Tecnología Médica (ANMAT). Una vez que fue aprobado el plano, comenzó el proceso de construcción que está sometido a inspecciones constantes por parte de la ARN. Para obtener la licencia de operación habrá una última inspección una vez que estén instalados los equipos.

¿En qué medida su uso implica un riesgo mayor para los pacientes y el personal con respecto a otras tecnologías de diagnóstico?

Todo tipo de intervención, sea la técnica que fuere, conlleva un riesgo, por lo que hay que instrumentar medidas para minimizarlo. El PET/CT utiliza radiación ionizante, esto es, una energía capaz de romper ligaduras en las moléculas y causar potenciales daños en los tejidos vivos. Para minimizar las posibilidades de algún daño, su uso está sometido a fuertes regulaciones. En particular, este nuevo equipo trabaja con la mitad de la dosis de radiación de la que suelen usar otros similares, dado que tiene mayor sensibilidad. La naturaleza de la energía que utiliza es similar a la que utilizan los tomógrafos y los equipos de rayos X, y es la misma clase de energía que recibimos de la radiación solar y de la radiación cósmica, aunque con diferente intensidad. En el caso del resonador, se utiliza la misma clase de energía, aunque muy débil como para producir ionizaciones por lo que al momento no está sujeta a ningún tipo de regulación.

¿Estos equipos podrían fabricarse localmente en el futuro?

Hoy día la salud pública requiere de hospitales equipados con estas tecnologías. Los equipos del CEUNIM fueron adquiridos con el objetivo agregado de la investigación básica y clínica. En ese sentido, tiene incorporada una tecnología que estimo que difícilmente se pueda pensar en desarrollar de manera local. Sin embargo, podrían equiparse los hospitales con equipos similares, aunque más simples, para poder efectuar diagnósticos de rutina con suficiente calidad. Este tipo de equipamiento sí debe ser un objetivo para nuestro país, como ya lo ha demostrado un proyecto en curso de la CNEA, y tanto su costo como su mantenimiento debería ser accesible a la salud pública.

¿Cuáles son las prioridades hacia las que deberían apuntar las políticas públicas en el área?

Las prioridades son la instalación del equipamiento necesario en todos los hospitales con los profesionales imprescindibles para su correcta utilización y aprovechamiento, lo que incluye la existencia de departamentos de física médica.

En países más desarrollados desde el punto de vista tecnológico no se concibe que haya hospitales sin un área de física médica. Son países que producen esas tecnologías y tienen una cabal comprensión de que estos equipos deben ser operados por profesionales con una formación específica. En América Latina, estas tecnologías suelen ser importadas, muchas veces sin un conocimiento completo de su complejidad. Así, hay problemas de subutilización o se obtienen resultados indeseados de su uso. Además, la mayoría es adquirida por el ámbito privado, en el que el flujo de trabajo del equipo, con independencia de la capacidad profesional de los médicos que diagnostican, está orientado a maximizar el rendimiento económico de la inversión, por lo que operan con el personal mínimo necesario según su criterio. En este sentido, la prioridad del plan Nucleovida fue instalar éste equipamiento en los hospitales públicos.

Sin embargo, no se trata solo de instalar equipos, porque en sí mismos no representan una solución, sino que necesitamos políticas públicas que reconozcan el carácter multidisciplinario del uso de la tecnología médica y que conformen departamentos de física médica en los hospitales e integren a los profesionales médicos especialistas en el tema. También es necesario que los físicos médicos sean reconocidos como personal de salud por el Ministerio de Salud de la Nación, cosa que hasta el momento no se ha logrado, a pesar de que la Organización Internacional del Trabajo así los ha reconocido. Parte de esta carencia está cubierta por la ARN, que exige la asistencia de un físico especialista en medicina nuclear en los centros donde haya instalado un PET/CT como condición para obtener su licencia de operación. Sin embargo, los centros donde funcionan equipos de rayos X, tomógrafos o resonadores no están protegidos por ningún tipo de legislación, por lo que no existen físicos en esos servicios, salvo muy contadas excepciones.

¿Hay suficientes egresados para cubrir la demanda de profesionales en el área?

Hay muy pocos y es un problema en toda América Latina. La cuestión radica en que, para la sociedad, la profesión no está visualizada. La presencia de físicos médicos en los servicios de medicina nuclear y de radioterapia, de carácter obligatorio según la ARN, no es lo suficientemente clara para la comunidad, dado que este personal está subsumido en el resto de los profesionales de dichos servicios. Entonces, esta no representa una opción para la mayoría de los jóvenes a la hora de elegir una carrera, sencillamente porque no existe en el ámbito hospitalario con una identidad propia. Por otro lado, no existe un impulso diferencial desde el Estado, mediante becas o estímulos similares, para el aumento de la matrícula en la carrera. La demanda de egresados es muy grande y se puso de manifiesto con el Plan Nuclear cuando se proyectaron múltiples centros en el país y no se contaba con el personal de física médica necesario para ponerlos en funcionamiento.

¿Cuándo empezará a funcionar el CEUNIM?

Se prevé terminar el edificio para junio de 2017. El resonador tiene fecha de entrega para el mes de septiembre y el PET/CT, para enero de 2018. El ciclotrón y el laboratorio de radiofarmacia comenzarán a funcionar durante 2018. El CEUNIM comenzará a funcionar en la modalidad de resonancia a partir de noviembre de este año.


Un comentario

  1. Gerardo Castro dice:

    Excelente!!

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