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Escuela de Humanidades,Gente de Humanidades

Graciela Di Marco habla sobre derechos humanos, militancia y educación

La directora de la Maestría y la Especialización en Derechos Humanos y Políticas Sociales habla de su compromiso con la militancia feminista y de las políticas públicas orientadas a la construcción de una sociedad más igualitaria. En esta entrevista, te invitamos a conocer el origen de los posgrados que dirige.

La Especialización y la Maestría en Derechos Humanos y Políticas Sociales pertenecen al Centro de Estudios sobre Democratización y Derechos Humanos (CEDEHU) de la Escuela de Humanidades. Dirigidos por Graciela Di Marco, estos posgrados se fundamentan en la democratización social y ponen énfasis en la igualdad entre géneros. Su núcleo central está constituido por la perspectiva de la ampliación de la ciudadanía de mujeres, niños, niñas y adolescentes, y promueven la articulación entre la ética del cuidado y la ética de los derechos.

¿Cuándo y por qué surge su interés en los derechos humanos?

Confluyeron mi propia experiencia personal en los años de la dictadura cívico-militar, la reflexión acerca de las tremendas violaciones de los derechos humanos cometidas, la militancia feminista y el aprendizaje de los años en los que fui consultora o tuve cargos de gestión en el Estado, que acrecentaron mi interés en contribuir desde las políticas públicas para una sociedad más igualitaria.

El centro que usted dirige presenta un enfoque prioritario en materia de derechos de niños y mujeres. ¿Cuáles considera que son las grandes deudas pendientes en ese plano en términos de políticas sociales?

Teniendo en cuenta la relevancia universal de los derechos de la niñez y de las mujeres, las políticas públicas deberían contemplar un criterio de transversalidad y simultaneidad de los programas y acciones. En los últimos años, se ha avanzado mucho con la Asignación Universal por Hijo, por ejemplo. Creo que es necesario que, en el diseño de las políticas sociales, se plantee cada vez más la universalidad —con un enfoque transversal de géneros y sexualidades— de los derechos de la infancia y la interseccionalidad —esto es, atención a todas las formas en las que las diferencias generan desigualdades— considerando a los sujetos como ciudadanos y ciudadanas, no como meros recipientes de políticas. La incorporación al mercado de trabajo, la equidad en el empleo y en la remuneración, la provisión gratuita del cuidado infantil, son recursos necesarios para todos, pero, en especial, para las mujeres, puesto que el trabajo, la igualdad en la remuneración y la solución del cuidado infantil les permitirían decidir sobre su vida afectiva, familiar y laboral con más libertad y dignidad. En cuanto a las intervenciones, en general se observa que todavía se presentan dificultades para proponer programas que actúen simultáneamente en la ampliación de los derechos ciudadanos de las mujeres, los niños y niñas, las personas mayores o discapacitadas y los diferentes grupos étnicos en situaciones concretas en las que la vulneración de estos derechos puede estar presente.

En el último tiempo se han ubicado en el centro de la opinión pública miles de casos de mujeres que sufren violencia de género. ¿Considera que esto acompañó un proceso real de cuidado, respeto y conocimiento de la sociedad para con las mujeres? ¿Por qué?

En mi libro Democratización de las familias (2005), publicado por UNICEF, afirmo que hoy vivimos en un mundo de paradojas respecto de las relaciones de género. Por un lado, hay enormes avances en la legislación que permiten la afirmación de los derechos de las mujeres, su incorporación creciente (pero desigual) en el mercado de trabajo y su mayor protagonismo en los niveles social y político. Por otro lado, todavía hay numerosos hechos de diferentes tipos de violencias que se cometen día a día contra las mujeres. En general, los cambios que han ido generando los movimientos de mujeres pueden ser utilizados para reforzar una concepción que minimiza la desigualdad, la violencia y el maltrato, que aún persisten y que, en algunos casos, se acrecientan.

A partir del #Niunamenos se ha generado un debate interesante en la sociedad y una aparente toma de conciencia acerca de la violencia contra las mujeres, como igualmente de la falta o falla de mecanismos judiciales para atender estas situaciones. Sin embargo, hace mucho que me preocupa la necesidad de que se vincule con más énfasis la violencia contra las mujeres con el patriarcado. En este sentido, considero que es muy difícil que aminore o se termine aquella si no se trabaja en desmantelar la naturalización de la dominación masculina presente en todos los ámbitos de nuestra cultura. Las feministas venimos trabajando en esto desde hace años. Necesitamos todavía más y, a mi modo de ver, debería acentuarse la prevención. Es necesario pensar, por ejemplo, en programas de democratización de las relaciones de poder y autoridad entre los géneros en los espacios microsociales, como las relaciones familiares, laborales o educativas, ya que existen pocos programas para favorecer estrategias de democratización de las relaciones en la familia y escaso o nulo trabajo en temas de resolución de conflictos familiares desde la perspectiva de las relaciones de género y de generaciones que puedan contribuir a una socialización superadora de los estereotipos de género que prevenga situaciones de violencia. Además, considero necesario la inserción de la teoría feminista como una asignatura más en los planes de estudio de las carreras de grado de las universidades , no solo como algún seminario optativo, que generalmente toman pocas personas, en general, mujeres. Esto, a mi parecer, es imprescindible en todas las formaciones de grado, y más, en las vinculadas a carreras de derecho, para formar una nueva generación que pueda actuar en el poder judicial desnaturalizando las situaciones de poder y dominación de género.

¿Qué es y que alcance tiene en la sociedad actual la ética del cuidado?

Es necesario incorporar en las políticas sociales nuevas dimensiones: la mutualidad o interdependencia, la asistencia, el cuidado y las emociones. La ética del cuidado plantea la interdependencia entre sujetos en situaciones concretas, por lo tanto, la vinculación entre la ética de los derechos y la ética del cuidado, y la responsabilidad permite avanzar en una concepción de la política social que tiene presentes a los sujetos en su integralidad.

¿Hoy la sociedad puede hablar de diversidad sexual con honestidad?

En el país se ha avanzado en leyes como la de matrimonio igualitario y la de identidad de género, impulsadas por las luchas y conquistas del movimiento feminista y LGBTI, y esto es motivo de celebración. No obstante, hay un largo camino para que la diversidad sexual sea aceptada en la sociedad, un ejemplo de esto es la persistencia de la discriminación y violencia hacia las travestis.

¿Cuál es la perspectiva de la Maestría y de la Especialización en Derechos Humanos y Políticas Sociales?

Se trata de una perspectiva basada en la ampliación de la ciudadanía y en la promoción activa y simultánea de los derechos de las mujeres y de niños, niñas y jóvenes en los distintos escenarios de la vida cotidiana y desde el marco de la Convención de los Derechos del Niño, la Convención sobre la Eliminación de Toda Forma de Discriminación hacia las Mujeres (CEDAW), y otros tratados internacionales. La utilización del marco normativo de los derechos humanos es una importante base para la demanda sobre la ampliación de la ciudadanía y para la discusión de los derechos de género y de la niñez, y los derechos económicos, sociales y culturales. Esta perspectiva teórica articula el Sistema Internacional de Derechos Humanos y la noción de los derechos en la práctica —que toma especialmente en cuenta a los sujetos de derecho y sus relaciones y demandas— con el enfoque de democratización social, que se considera una lente relevante para analizar las articulaciones entre los derechos humanos y las políticas sociales. Tener en cuenta un vínculo explícito entre los derechos y las políticas sociales resulta crucial a la hora de diseñar e implementar políticas que promuevan la justicia social

¿Cuáles son las fortalezas y debilidades de las carreras, y qué las hace diferentes de otras propuestas académicas?

Tenemos una propuesta interdisciplinaria, que conjuga saberes de la sociología, la ciencia política, el derecho y la filosofía. Creo que esta es una gran fortaleza, no es la carrera típica de una facultad de derecho. Al principio la debilidad tenía que ver con la conformación estable de un cuerpo docente que pudiera dar cuenta de la relación entre derechos humanos y políticas sociales, y que además atendieran al enfoque de especificación de derechos que proponíamos. Eso lo fuimos construyendo con un excelente conjunto de profesoras y profesores. Al mismo tiempo, cada docente conserva su especificidad, lo que enriquece los debates en clase. Por otra parte, son nuestras/os estudiantes quienes más podrán dar cuenta de la perspectiva en el futuro, más que cada profesor/a por separado.

  • Maestría en Derechos Humanos y Políticas Sociales

Categorización CONEAU: Resolución N.o 853/11 Cat. B

Duración: 24 meses

Para más información, clic aquí.

 

  • Especialización en Derechos Humanos y Políticas Sociales

Categorización CONEAU: Resolución Nº 853/11 Cat. B

Duración: 18 meses

Para más información, clic aquí.


Informes e inscripción:
 cedehu@unsam.edu.ar

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