Escuela de Ciencia y Tecnología

Una impresora, miles de posibilidades

Ya funciona en la UNSAM el nuevo “kit de impresión 3D”, adquirido por la Escuela de Ciencia y Tecnología para el desarrollo de proyectos de investigación, formación y extensión. Se trata de una pequeña usina de desarrollos plásticos con capacidad para replicar objetos industriales pero también anatómicos -como aortas con aneurismas y vertebras humanas-, algo que ampliará diversos campos de estudio al interior de la Universidad.

Por Gaspar Grieco  | Fotos: Pablo Carrera Oser

La impresión 3D es considerada en el mundo como una de las tecnologías “de punta” y desde su revolucionaria aparición en el mercado, su demanda para consumo interno no para de crecer: gracias a esta tecnología, hoy pueden imprimirse a escala industrial pero también doméstica toda clase de objetos en diferentes tamaños -estructuras físicas de un solo cuerpo, que pueden servir por sí solas o ser parte de estructuras más grandes y complejas-, incluso reproducciones fieles de rostros humanos. Entonces, ¿por qué no aprovechar su potencialidad para el desarrollo de la investigación y el beneficio de la salud?

De cara a este desafío, la UNSAM adquirió a mediados de 2015 un “Kit de Impresión 3D” por su proyecto “3D Biomed. Análisis y simulación de modelos anatómicos mediante impresoras 3D partiendo de imágenes de tomografías y de resonancia magnética reales”, en el marco de la convocatoria “Proyectos de Innovación, Desarrollo y Adopción de la Tecnología de Impresión 3D”, del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MINCyT).

Gracias a este nuevo dispositivo, que se encuentra alojado en el primer piso del Labocluster del Campus Miguelete, los alumnos de la carrera de Ingeniería Biomédica ahora pueden manipular figuras anatómicas a escala real y, al mismo tiempo, las actividades de extensión de la Escuela de Ciencia y Tecnología se ven favorecidas. Al respecto, la doctora Élida Hermida, directora de Investigaciones de la UNSAM, se muestra optimista: “La UNSAM desarrolla actividades de formación, investigación y extensión, y este equipo funciona como un motorcito más para alimentar las tres unidades y desde ese lugar nos enriquece”.

El proyecto, que fue diseñado por un equipo de investigadores de la ECyT y recibió aprobación unánime por parte de la Subsecretaría de Ciencia y Tecnología e Innovación Productiva del MInCyT, fue aceptado entre otros 71 proyectos presentados y recibió una de las 25 impresoras que en total fueron entregadas.

En relación a los alcances de esta nueva adquisición, Hermida destaca: “La impresión 3D en el desarrollo nacional se ve muchísimo. Es una tecnología accesible en el sentido económico y en el sentido de conocimiento. Realmente va teniendo un impacto que la transforma en una tecnología transversal, tanto en grandes desarrollos como en situaciones domésticas”.

Impresión de especialidades

Cuando un médico cirujano necesita colocar una prótesis en un sitio específico del cuerpo, antes debe establecer el tamaño y la forma de la pieza. Hasta hace poco, esto se lograba a través de la observación de imágenes tomográficas y de resonancias magnéticas. Pero, con la aparición de la impresora 3D, podrán generarse modelos anatómicos de plástico a escala real que permitirán tomar datos más precisos y, al mismo tiempo, manipular figuras con anticipación para mejorar la eficacia de las intervenciones.

La idea del proyecto 3D Biomed es, justamente, generar partes anatómicas plásticas a partir de tomografías y resonancias que sirvan al trabajo que se realiza en hospitales del municipio de San Martín y también contribuir como herramienta de estudio para alumnos de las carreras médicas de la UNSAM, que suelen abordar los aspectos morfológicos del cuerpo humano a través de ilustraciones anatómicas, preparados, partes cadavéricas, imágenes médicas o modelos didácticos.

Al respecto, Hermida detalla: “Ya replicamos un pedacito de aorta con aneurisma para simular las técnicas quirúrgicas específicas. Cuando se produce una deformación en la arteria, hay que colocar un stend para que el flujo de la sangre vuelva a ser laminar y no turbulento. Por eso, es mucho más preciso trabajar con la figura plástica que con las imágenes en la computadora”.

Pero utilizar la impresora no es una tarea sencilla, por lo que los alumnos que la manipulan están recibiendo una capacitación especial. Ana Heindenreic, estudiante de 4º año de Ingeniería Biomédica, cuenta: “Yo le cargo a la máquina un archivo donde tengo las coordenadas de cada punto que indica cómo el cabezal se tiene que ir moviendo. Una vez que se tiene el recorrido del cabezal, éste deposita el plástico caliente sobre la base que baja mientras el plástico se enfría. Así se genera la figura”.

La impresora 3D está alojada en el Laboratorio de Biomédica, 1er piso del Labocluster, que todos los viernes funciona como laboratorio abierto, para que los alumnos que están realizando su trabajo final puedan aprovechar el instrumental y los equipos.

Lejos de acotar los alcances de esta tecnología al campo de la Ingeniería Biomédica, la impresora 3D podrá ser utilizada por alumnos e investigadores de cualquier carrera. Por otro lado, ya se están pensando nuevas líneas de investigación para el desarrollo de equipos más eficaces.

La materia prima que utiliza esta impresora es un polímero termoplástico que puede ser adquirido o comprado por un costo accesible. No obstante, a mediano plazo podrán desarrollarse nuevos materiales para aumentar la especificidad del producto final. Al respecto, Hermida destaca que “a través de la investigación podríamos llegar a desarrollar materiales compuestos que nos permitirían contar con una base para el desarrollo de componentes innovadores, este equipo da potencialidad para varias áreas”.

La trayectoria de Élida Hermida

Doctora en Ciencias Físicas por la Universidad de Buenos Aires, investigadora del CONICET, directora de Investigaciones de la UNSAM y docente del Instituto Sábato, Élida Hermida es especialista en ciencia e ingeniería de los materiales.

Junto al equipo de investigación que dirige desde 2014, Hermida concretó el proyecto Biomatter, que consiste en el desarrollo de parches bioabsorbibles para la regeneración del tejido de la dermis y la epidermis, que aceleran y simplifican la curación de pieles ulceradas o con quemaduras graves.

 

Nota actualizada el 1 febrero, 2016

No están permitidos los comentarios.