IDAES

Ariel Wilkis: “Construyamos un puente que nos mantenga en conexión, unión e interacción”

Ante la situación de emergencia sanitaria y la implementación de nuevas modalidades de cursada, el decano del Instituto de Altos Estudios Sociales de la UNSAM envía un mensaje para la comunidad académica del Instituto.

Por Ariel Wilkis, decano del IDAES

El martes 7 de abril la UNSAM, al igual que gran parte de las universidades nacionales del país, confirmó su calendario académico ratificando el dictado de clases bajo la modalidad remota y/o virtual. El IDAES ha venido desplegando un enorme esfuerzo para lograr este objetivo.

Desde mediados y fines de marzo, las medidas de aislamiento social llevadas adelante por el PEN nos obligaron a replantear el inicio del cuatrimestre y, en muy poco tiempo, trasladar la vida institucional del IDAES —la investigación, la docencia y la gestión— al modo de trabajo remoto y virtual.

No creemos que la virtualidad sea la panacea de la educación universitaria. Siempre hemos defendido el encuentro cara a cara, la copresencia en el aula como un lazo pedagógico insustituible.

Pero hemos adoptado la decisión de nuestra Universidad de continuar las clases bajo este nuevo esquema con la convicción de que son muchos y muchas quienes, más que nunca, necesitan sentirse parte de una institución vigorosa, que acompaña y contiene a sus integrantes. Sin que esto signifique pasar de largo que este desafío genera dificultades, momentos de zozobra y dudas.

Este esfuerzo está dirigido a construir un puente que nos mantenga en conexión, unión e interacción. En un contexto de crisis global, el trabajo de todos y todas permite que el IDAES esté de pie: cerca de sus docentes, estudiantes y no docentes.

El Consejo de Instituto del IDAES tuvo una reunión virtual el viernes 3 de abril, en la que esos objetivos fueron explicitados.

Sabemos el enorme esfuerzo que supone el nuevo entorno pedagógico virtual donde, muchas veces, las condiciones de acceso a la conectividad pueden ser muy problemáticas y el ambiente de enseñanza-aprendizaje en los hogares se dificulta, en el marco de una vida cotidiana atravesada por el aislamiento y la sobrecarga de tareas de cuidado de nuestras familias.

Por este motivo, como lo expresamos en la reunión del Consejo, asumimos el compromiso de monitorear de manera constante la implementación de las clases virtuales y remotas, sensibles a las dificultades, las dudas y las angustias que tanto docentes, no docentes y estudiantes puedan experimentar. También expresamos que estaremos evaluando periódicamente el desarrollo de los acontecimientos, en dialogo con las autoridades de la Universidad, para tomar las decisiones más convenientes en un contexto tan delicado.

Agradezco a los miembros de los tres claustros que expresaron su acompañamiento a las decisiones tomadas en este contexto de crisis. También destaco la enorme responsabilidad política que el Centro de Estudiantes del IDAES viene demostrando para acompañar a los y las estudiantes en este inédito contexto.

A través de sus representantes o directamente transmitiéndoselo a los y las docentes, nuestros estudiantes (se) reconocen (en) un “IDAES que está presente”, para usar sus propias palabras. Este reconocimiento es fruto de un enorme esfuerzo colectivo.

Desde el comienzo de esta crisis el equipo de gestión del IDAES, los directores y directoras de las carreras de grado y posgrado vienen realizando un trabajo de gran compromiso institucional.

Los y las docentes del IDAES guiados por el pleno convencimiento de la importancia del derecho fundamental a la educación superior y del rol de una institución como el IDAES debe cumplir en este contexto, han asumido la responsabilidad y desplegado un enorme esfuerzo para continuar con las actividades de formación.

El personal no docente está trabajando abnegadamente con la finalidad que ningún estudiante pierda su vinculación con el IDAES. El personal administrativo está llevando adelante su trabajo pese a las condiciones muy adversas que diariamente deben afrontar.

En el pasado, muchas veces hemos manifestado el orgullo que sentíamos por pertenecer a una institución como el IDAES. Su dinámica creativa que habilita múltiples iniciativas académicas y su vocación de ser una voz que se hace oír fuerte en el campo de las ciencias sociales son, entre muchas otras, algunas de estas razones. Hoy asoma otro motivo de orgullo: la solidaridad de todos y todas ustedes para construir al IDAES como un refugio institucional pero también afectivo cuando los horizontes de sentido son tan inciertos y precarios.

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Nota actualizada el 13 de abril de 2020

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