Escuela IDAES, UNSAM en los Medios

Ana Castellani y Mariana Heredia en Tiempo Argentino

En diálogo con la sección Argentina, las sociólogas del IDAES e investigadores del CONICET y presentaron su investigación sobre el status de las elites políticas y económicas desde 1976 hasta hoy.

“Las transformaciones sociales de fin de siglo colocaron a la categoría “clase social” en una encrucijada, al punto de que hoy ciertos investigadores la consideran un término obsoleto y otros se esfuerzan por ajustar su definición. En paralelo, al menos en el sentido común de muchos argentinos, los prejuicios sobre las clases mantienen una inusual vigencia, como si se tratara de grupos estáticos en el tiempo, con atributos morales específicos: los sectores populares son buenos y padecen o son naturalmente violentos y agresivos; la clase alta argentina es la misma oligarquía de los años veinte o son empresarios que toman riesgos y se sacrifican por el país. Las ciencias sociales y el Estado han investigado en detalle a los pobres, su composición, el modo en que se vieron afectados por cada crisis. En cambio, muy poco se ha estudiado a los grupos que controlan los resortes del poder social, económico, político y cultural en el país.

Las investigadoras del CONICET, Ana Castellani y Mariana Heredia se propusieron romper esa barrera y encararon junto a otros colegas, un proyecto de investigación en el Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES) de la Universidad Nacional de San Martín, dedicado a reconstruir el perfil y las trayectorias del conjunto de individuos que componen las élites políticas y económicas, desde 1976 hasta la actualidad. Los resultados preliminares para el período 1976-2001, muestran que, al menos en las jurisdicciones modernas, las élites políticas siguen relativamente abiertas para quienes no detentan una posición familiar de privilegio, pero que, en paralelo, el acceso a las élites económicas, se fue volviendo cada vez más restringido: a mediados de los años setenta, el 60% de las personas que ocupaban una posición de élite económica eran hijos de empresarios; en los años noventa, esta cifra ascendió al 80 por ciento.”

 

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Nota actualizada el 30 de septiembre de 2013

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