Dirección de Género y Diversidad Sexual

Femicidios, masculinidades y fuerzas de seguridad. El caso de Úrsula Bahillo

Las manifestaciones por el femicidio de la joven de 18 años evidenciaron el hartazgo social que se produce cuando las fuerzas de seguridad operan en contra de la población a la que debieran proteger. En este caso, no solo no evitaron un nuevo femicidio, sino que respondieron con represión a quienes denunciaron encubrimientos e inoperancia. La Dirección de Género y Diversidad Sexual conversó con José Garriga Zucal, especialista en violencia policial del IDAES.

Por el equipo de la Dirección de Género y Diversidad Sexual de la UNSAM
¿Qué expresan las masculinidades que cometen femicidios y desdeñan las advertencias de las fuerzas de seguridad?

En general, las fuerzas de seguridad tienen un perfil bastante masculinizado y suelen proteger a sus integrantes motivadas por un espíritu de cuerpo. Los protege de cualquier cosa, no solo de las denuncias por violencia de género. Se trata de un espíritu corporativo que encubre los delitos de sus miembros. Sin embargo, las denuncias por violencia de género suelen ocultarse más que otras.

¿Cómo hay que entender la represión a la protesta por el femicidio de Úrsula?

La policía es una institución generizada y en tensión con la idea de la profesionalización, que pone en duda que para ser buen policía hay que ser agresivo, fuerte, etcétera. En las fuerzas de seguridad, el trabajo policial se idealiza vinculado a una masculinidad violenta. Lo que se ve en esta asociación es una positividad de ese tipo de masculinidad. En este sentido, la institución termina siendo una institución masculinizada en esos términos. Obviamente, esa idealización es puesta en duda no solo por muchas mujeres, sino también por muchos hombres. Al mismo tiempo, también hay mujeres que reproducen esos ideales de masculinidad.

¿Qué niveles de impunidad manejan las fuerzas de seguridad para que manifestaciones como esta puedan ser tan fuertemente reprimidas?

Las fuerzas de seguridad justifican la lógica de la acción policial como “reacción”. Los policías no entienden su práctica en términos de represión, sino como una reacción legal y legítima ante el accionar de externos. Entonces, desde la mirada policial no hubo acciones ilegales o ilegítimas. Habría que pensar cómo se construyen las legitimidades de las acciones policiales, sobre todo en casos como este. Ese análisis permitiría entender por qué estas formas de represión son legales y legítimas para ellos.

¿Desarmar esas masculinidades en las instituciones de seguridad es posible?

Sí, creo que sí. Obviamente, como un trabajo a largo plazo y muy dificultoso, pero posible y necesario.

Conocé más sobre las líneas de investigación de José Garriga Zucal, aquí.

Nota actualizada el 3 de marzo de 2021

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