Dirección de Género y Diversidad Sexual

Educación Sexual Integral todo el año

Del 23 al 27 de agosto se celebra la semana de la ESI. Conversamos con el equipo docente de la Diplomatura en Formación en Educación Sexual Integral de la Escuela de Humanidades y con dos egresadas que nos contaron su experiencia como estudiantes y como formadoras en ESI.

Por Mariana Chiti, del Departamento de Gestión y Comunicación de la Dirección de Género y Diversidad Sexual de la SGA.

En estos 15 años desde la sanción de la ley ¿Cómo evalúan el desarrollo de la ESI? ¿Es necesario ampliar o profundizar contenidos? ¿Cuánto se avanzó y cuánto queda por recorrer?

La emergencia y desarrollo de la ESI están atravesados por disputas que involucran a múltiples actores, entre ellos los sectores más conservadores de las iglesias y la misma institución escolar, en sus versiones más tradicionales. Sabemos que el desarrollo de la ESI es muy dispar a nivel federal, y hay provincias en las que es necesario empujar con muchos actores y programas para que chicos y chicas accedan a sus derechos en la materia.

Algunos de los aspectos que más resistencias generan es el enfoque integral (sigue siendo preeminente el abordaje biologicista o moralizante); reconocer el deseo como dimensión constitutiva de la sexualidad; y promover y respetar los derechos recientemente conquistados (identidad de género y el acceso al aborto seguro, legal y gratuito).

En cuanto a los contenidos a revisar en lo inmediato, es necesario incluir explícitamente a las identidades y sexualidades no heteronormadas en los lineamientos curriculares y en los materiales didácticos. La visibilidad de las corporeidades disidentes es central para terminar con la discriminación. Lo mismo cabe decir para la interrupción de los embarazos en tanto derecho, el abordaje de la díada personas que viven con discapacidades-sexualidad, y el lenguaje no binario.

Los avances en materia de ESI son notables. Podemos apasionarnos con el enfoque integral de la sexualidad o podemos enojarnos y resistirlo, pero no podemos obviarlo. Y mucho menos si somos parte de la dinámica educativa ya sea como docentes, estudiantes, familias, y/o trabajadorxs de la gestión.

Que la ESI sea un debate insoslayable, impensable hace menos de 20 años, configura en sí mismo un avance. Sin embargo, los desafíos son muchos. Además del respeto a las sexualidades no heteronormadas, y la concepción del deseo y el derecho a vivir una vida libre de violencias como dimensiones centrales de la sexualidad, también están las temáticas vinculadas a la prevención del abuso sexual infantil a partir de intervenciones pedagógicas y las violencias en los noviazgos.

¿Siguen existiendo resistencias al momento de aplicar la Ley? Si es así ¿De qué tipo?

 Sí. Algunas son explícitas y se manifiestan en negaciones de muchxs docentes a la hora de abordar ciertas temáticas argumentando, por ejemplo, que tal o cual contenido no es parte de la materia que dictan. Afirmar cuestiones tales como “soy profesor de matemática, la ESI no tiene que ver conmigo” es desconocer un aspecto central de esta propuesta pedagógica presente en la Ley: la educación sexual adopta un enfoque integral.

Ese carácter es el que indica la Ley, pero, a su vez, es el posicionamiento político y pedagógico que asumimos quienes visualizamos la ESI como derecho.

También existen resistencias tácitas como: “no estoy capacitadx para enseñar ESI”; “no tengo tiempo”; y en otros casos, muchxs docentes temen sufrir consecuencias porque “las familias se van a oponer”.

Sostener este tipo de argumentos es desconocer no sólo el enfoque integral, sino también las múltiples herramientas que hemos construido para contrarrestar esas dificultades. Más aún, son precisamente estas dificultades las que debemos encarar desde el punto de vista institucional porque expresan los obstáculos para que los derechos se concreten en la vida cotidiana, y la ESI es una caja de herramientas para abordarlas.

Por último, otra resistencia se manifiesta a partir de concebir la ESI como una propuesta que “viene a resolver problemas”. La ESI, por su propia concepción política-pedagógica, no ha sido pensada en esos términos. No es una receta que se aplica de igual modo, en todo momento y en todo lugar para resolver problemas. Lejos de eso, reconoce el conflicto y la incomodidad como elementos claves de la práctica pedagógica, de los vínculos interpersonales y de las dinámicas institucionales.

¿Cuáles son los efectos de la ESI que pueden detectarse hoy?

Tal vez la principal conquista sea que la ESI es insoslayable, nos interpela de maneras más o menos explícitas, todo el tiempo. Cualquierx docente, frente a diferentes problemáticas institucionales, se encuentra ante la necesidad de recurrir a contenidos de ESI.

En relación a lxs alumnxs, entendemos que ellxs son cada vez más conscientes de sus derechos sexuales. Por ejemplo, hace poco circuló la noticia en relación a una nena de nivel inicial que pudo poner en palabras la violencia sexual que estaba viviendo en su casa, a partir de actividades relacionadas con la ESI, centradas en la canción “Hay secretos”.

Y este tipo de reflexiones podemos hacer cuando escuchamos que tal o cual alumnx, al atravesar un proceso de transición, exige que se lo llame de tal o cual modo, más allá de que el registro en el DNI no se haya completado. O cuando lxs chicxs van con sus pañuelos (verdes o celestes) a la escuela. O cuando nos piden ayuda porque están atravesando una situación de discriminación o violencia.

Obviamente, el recorrido recién está comenzando. Tenemos muchos desafíos aún… Pero ahí vamos. Con compromiso político y pedagógico en relación a la ESI y a todos los derechos sexuales y educativos.

Luciana Arbeo – Egresada de la Diplomatura en Formación en ESI (EEHH – UNSAM) preceptora y docente de enseñanza secundaria en la Escuela Nacional Ernesto Sabato (UNICEN) e integrante del equipo ESI que coordina el Programa de Educación Sexual Integral de la escuela

“En la Escuela la disposición de les estudiantes es muy buena, les gusta trabajar ESI. Hay mucha apertura y ganas de intercambiar con lxs demás, por supuesto que hay temas que incomodan un poco más, pero ello no implica que les resulta indiferente. En ocasiones nos pasaba que los varones se incomodaban o resistían al hablar de ciertos temas, pero lo que ocurría era un insumo para pensar y diseñar nuevas formas de abordaje que los involucrara.

A veces les estudiantes piensan que la ESI sólo se trabaja a través de actividades “especiales” y les cuesta identificar que se trabaja desde las distintas materias e implica una perspectiva que subyace a los abordajes que se realizan desde los espacios curriculares.

En los últimos años, se ha visto un cambio bastante grande en el bagaje que traen les estudiantes, al mismo tiempo se han ido involucrando cada vez más en su rol estudiantil, como promotores, motorizando diversas iniciativas escolares. Pienso que eso está vinculado a un proceso de construcción sistemática que fuimos tejiendo dentro de la escuela, pero también a los temas y debates que se dan en una esfera más amplia y que involucran a las transformaciones socio-culturales. También se fue curricularizando cada vez más la ESI en las distintas materias, producto del compromiso y la capacitación de les docentes de la escuela.

Por otra parte, en un primer momento teníamos algunas familias que se oponían a la ESI, pero eso se fue revirtiendo en la medida que fueron conociendo más de qué trataba. Al formalizarse e institucionalizarse el Programa ESI como parte de proyecto de la Escuela, implicó que les alumnes y familias supieran desde su ingreso a secundaria, que la ESI formaba parte de la política institucional.

Respecto a la Diplomatura en ESI de la UNSAM, decidí cursarla porque hace algunos años en la Escuela donde trabajo, presentamos con un grupo de colegas una propuesta para construir un Programa Institucional de Educación Sexual Integral. La idea era garantizar la implementación efectiva de la ESI y superar el abordaje circunstancial o fragmentado que pudiera darse, proponiendo un trabajo articulado y transversal que nos permitiera construir diversas propuestas con actores institucionales y extrainstitucionales. A través de las redes, pude conocer la propuesta de la Diplomatura de Educación Sexual Integral de la UNSAM, me gustaron los contenidos y los enfoques que proponían, así como la modalidad de cursada, por eso no dudé en inscribirme.

La experiencia de cursada de la Diplomatura fue muy buena, se sentía la cercanía con el grupo de pares y las docentes a cargo. El acompañamiento de las docentes/tutoras fue fundamental para poder hacer un seguimiento de los módulos, y los intercambios sobre las lecturas eran muy ricos.

Las clases grabadas y las actividades que se proponían generaban dinamismo en la cursada, sobre todo promovían el intercambio y la posibilidad de poder construir junto con otres. Esto fue fundamental para intercambiar experiencias con colegas y conocer cómo era la implementación de la ESI en los diferentes niveles educativos y en las distintas provincias, también conocer la diversidad de proyectos que se estaban gestando en las escuelas y los obstáculos con los que nos encontrábamos en el camino.”

Irma Florentin – Egresada de la Diplomatura en Formación en ESI (EEHH – UNSAM) docente en profesorados de enseñanza inicial, primaria y media, de Historia, de Matemática, de formación docente para profesores de Psicología, y de universidades; públicas y privadas.

En las clases muchas veces me encuentro con las estudiantes de inicial que por lo general son mujeres, preguntando “¿Qué me van a enseñar que tenga que enseñar yo sobre sexualidad a niñitos y niñitas de 1 año, 2, 3, 4?” Está esa confusión al principio de qué se trata esto, qué es la ESI, qué me van a enseñar y qué de esto yo tengo que enseñar. A lo largo del cuatrimestre, a partir de las cuestiones que vamos implementando de trabajo con diferentes recursos como videos, viñetas, publicidades, los textos, escenas de películas, canciones, etcétera, van redescubriendo esa sexualidad por la que todos pasamos pero que estuvo ahí como muy oculta en muchos sentidos y les interesa mucho. Está muy bueno esto de ir descubriendo con las y los estudiantes de qué se trata la ESI y cómo implementarlo. Porque siendo parte del campo de formación general, adquiriendo herramientas cada uno de ellos y ellas para sus propias vidas porque como digo: ESI tiene que ver con la vida misma. Entonces pensar lo que van trabajando y lo que van aprendiendo y lo que van construyendo o reaprendiendo cada uno de los y las docentes en formación y cómo lo irían trabajando o implementando y en qué espacios y con quiénes. Es resignificar saberes, implementarlos, profundizar otros, desaprender muchas cosas. Es muy rico el proceso y muy valioso para cada uno de los que vamos formando parte de esto.

A lo largo de los años se ven cambios en las aulas en relación a la ESI. En mi formación y en mi propia experiencia, decimos “La ESI entra a las aulas y a las salas con uno mismo”, la sexualidad entra con uno.

En relación a la formación de estudiantes al principio era más fuerte el trabajo sobre “cómo trabajarían esto en las salas” pero también con las familias, que vienen y se acercan y preguntan “¿Qué le están enseñando?” “¿Qué le van a decir?” “¿Estás segura que esto es para mi hija, mi hijo?” o “No quiero que escuche esto”. Incluso en prácticas a veces recuerdo en nivel medio, creo que era en primer año, una chica mientras escuchaba en una parte del taller se tapaba los ojos y los oídos, literalmente. Y me acerqué a preguntarle, porque yo estaba observando las prácticas de los docentes en formación, y me contestó que la mamá no le dejaba escuchar esas cosas, entonces no quería escuchar nada. Y fue destapándose de a poco a lo largo del taller y fue muy fuerte.

También me pasó escuchar por ejemplo a una docente de primero o segundo año de Biología que antes de empezar a trabajar con los talleres, les dijo a las practicantes “No los aviven. No les cuenten muchas cosas. Que no se aviven.”

Entonces se ven avances en unos aspectos y hay otras cosas que hay que seguir trabajando con estudiantes obviamente y con nosotros como docentes para seguir adquiriendo herramientas y sacándonos muchos miedos, prejuicios y desconocimientos.

Hoy más que nunca estamos en estas situaciones en donde hay que detenerse y pensar que la ESI no se detiene porque estemos en virtualidad o en espacios remotos. Más que nunca hay que trabajar en estas cuestiones. Reconocer cómo la ESI nos impacta, nos interpela, nos moviliza. Y por eso mismo no quedarnos en la comodidad de “En estos años no pudimos trabajar, no pudimos abordarlo, es difícil hacer lazo”. Buscamos oportunidades para trabajar con las familias y entrar de alguna forma en las casas, salir de las escuelas y trabajar en las casas. Y es una oportunidad que no debemos desaprovechar.

Cada instancia, cada paso, cada vez que estamos trabajando ESI, apropiarnos de lo que decimos y ponerlo en práctica. Es muy interesante poder vivir, sentir y hacer carne como docentes de aquello que intentamos que los estudiantes se apropien.

Foto: Agencia TELAM

Nota actualizada el 27 de agosto de 2021

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