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Bioingeniería + inteligencia artificial: Una innovación para detectar el cáncer de piel

Alexandra Binder, egresada de la Ingeniería Biomédica de la Escuela de Ciencia y Tecnología, desarrolló una tesis innovadora en la que logró combinar las ciencias médicas e ingenieriles con la inteligencia artificial y la programación. En esta entrevista cuenta cómo su trabajo final le abrió las puertas de un mundo laboral que jamás imaginó y cuenta su experiencia en una universidad privada y en la UNSAM.

Por Gaspar Grieco. Fotos: Pablo Carrera Oser

Alexandra Binder culminó la Ingeniería Biomédica en la Escuela de Ciencia y Tecnología (ECyT) de la UNSAM. Conocimos su historia en el  39.° Acto de Colación de Grado, cuando en representación de lxs egresadxs se acercó al estrado y dio un discurso en el que relató cómo fueron sus años como estudiante y las particularidades que hicieron que tomara la decisión de cambiarse de una universidad privada a la UNSAM. Para su trabajo final realizó un desarrollo innovador para facilitar las detecciones de cáncer melanoma con equipamiento médico: “Recuerdo este proyecto con muchísimo cariño ya que me abrió un camino: entender cómo varias disciplinas pueden interactuar armoniosamente. Ese trabajo, además, me ayudó a definir por donde quería encaminar mi carrera profesional”.

¿Por qué elegiste Ingeniería Biomédica? 

Yo sabía que era la carrera para mí. Siempre me gustó mucho el hecho de poder ayudar a los pacientes, pero desde otro punto de vista. No con mis manos atendiéndolos directamente sino desde el hacerme cargo de que todos los equipos médicos funcionen correctamente para que los médicos hagan su trabajo. Además, siempre fui muy curiosa y todo el tema tecnológico me encanta, porque siempre hay algo nuevo, siempre te sorprende.

En tu discurso de graduación contaste que, antes de la UNSAM, cursabas en una universidad privada. ¿Cómo fue ese cambio?

Salí del colegio y ya sabía que quería estudiar ingeniería biomédica y empecé en la Universidad Favaloro. Fue una linda experiencia el hecho de empezar a salir y compartir con gente distinta que estaba por fuera de mi burbuja de Zona Norte. Me gustó mucho, pero hubo un momento en que empezamos a tener como familia dificultades económicas y bueno… empezamos a buscar opciones para seguir estudiando. Yo cuando empecé en la Favaloro sabía de la existencia de la UNSAM, pero como era una carrera que aún no tenía egresados, no sabía cómo era visto un egresado UNSAM en el mercado laboral. Pero bueno, con las dificultades económicas presentes traté de conseguir una beca en la Universidad, pero la Favaloro no otorgan becas, otorgan préstamos. Si bien está bueno porque te da la posibilidad de estudiar, salís después con una deuda bastante pesada. Finalmente me decidí por la UNSAM, pero no solo por ser gratuita, sino también porque me dieron una beca de ayuda económica y varios docentes de la Favaloro también eran docentes de la UNSAM. Por suerte me tomaron todas las materias que aprobé en los dos años que estudié y me hice un grupo de amigos muy bueno, con gente de mi edad y también con gente más grande.

¿Qué encontraste en la UNSAM? ¿Recordás cómo fue la primera impresión?

Me sorprendió mucho lo bien equipada que está. Los laboratorios de química son geniales. Tenés para jugar con muchos elementos y además habiendo ido a colegios privados esperaba menos de una universidad pública, por puro prejuicio. Ver todas las cosas que ofrece la UNSAM fue una sorpresa muy linda. En un momento estuve trabajando con la impresora 3D en el Lab3Bio que dirige Élida Hermida, y ahí también tuve que aprender a usar esas herramientas viendo en simultáneo como trabajaban las otras personas. Tuve mucha suerte.

¿Trabajás como ingeniera biomédica? 

Trabajé de lo mío durante la pandemia en el Hospital Durand, que debido a la pandemia empezaron a contratar estudiantes, algo que nunca habían hecho. Fue una linda experiencia, muy caótico a la vez. Estuve dos años en el departamento de bioingeniería y nos encargamos de lo que es la compra, alquiler y mantenimiento de los equipos, pero también de apagar todos los incendios del día a día. De repente nos llamaban para decirnos que se rompió un equipo e íbamos corriendo a arreglarlo. Si se podía lo arreglábamos y si no nos teníamos que comunicar con el proveedor del servicio técnico. Me gustó porque aprendí mucho de la cuestión legislativa y de la implementación de las leyes al momento de tomar decisiones.

Además de trabajar en un hospital durante una pandemia…

Tremendo. Armé como 70 respiradores. Fue intenso y agotador. Y sumale que como este trabajo era part time, también empecé a trabajar en el área biomédica del Sanatorio Mater Dei. Me encantó esta diferencia entre lo público y lo privado. Son cosas muy distintas y está bueno tener la experiencia de conocer las dos.   

¿Hoy dónde trabajás?

A raíz de mí tesis conseguí un trabajo para desarrollar Inteligencia Artificial en un hospital. Allí logré trabajar como programadora en el departamento de innovación, que se encarga de hacer modelos de inteligencia artificial para integrarlos al ámbito clínico. Hoy en día me encuentro trabajando en una empresa multinacional de Machine Learning donde me encuentro con un espectro bastante amplio de problemas a resolver con Inteligencia Artificial.

En tu tesis pudiste fusionar las ciencias médicas e ingenieriles con inteligencia artificial y programación, ¿Cómo te surgió esta idea?

Me encanta mi proyecto y estoy muy orgullosa de lo que terminó siendo. Yo no me veía programando, nunca me lo hubiera imaginado. Mi idea original era intentar trabajar con alguna institución de salud en algún sistema de monitoreo de incubadoras. Pero bueno, en marzo de 2020 vino la pandemia y tuve que encauzar mi proyecto a esta nueva realidad, porque para hacer el proyecto original era necesario ir a los hospitales y que te dejen trabajar con esos equipos que son carísimos y no sobran. Así fue que me puse a hablar con uno de los profes de Ingeniería Biomédica y él me dio la idea de hablar con un dermatólogo que analizaba lesiones o lunares para ver si eran cancerígenos o no. Usaban dermatoscopios, que son instrumentos especiales que permiten visibilizar con mayor detalle la lesión y la idea era hacer eso, pero resolviéndolo con inteligencia artificial para reconocer si esa lesión es maligna o benigna.

¿Cuál fue tu aporte entonces?

La idea de mi proyecto es lograr asistir a un médico en la detección de cáncer melanoma. Mi interés no era solo generar un modelo matemático sino también generar un pequeño sistema de gestión en el que el médico puede ingresar los datos básicos del paciente y después generar casos de estudio en donde se puede ingresar imágenes de una lesión tomadas con un dermatoscopio. Después, esas imágenes y esos datos se pasan por el modelo de inteligencia artificial y te devuelve un valor que te indica si esa lesión es benigna o maligna.

¿Cómo lograste desarrollar una tesis de programación sin dedicarte ni estudiar programación?

Empecé a investigar y teniendo en cuenta la pandemia me di cuenta de que hacer un proyecto 100% de programación sería genial. Eso estaba bueno porque solo debía tener acceso a wifi y no quería demorarme mucho con la tesis. Empecé a investigar sobre eso, me comuniqué con mi docente de procesamiento de imágenes para que sea mi tutor y aceptó. Tuve que estudiar un montón, porque si bien la carrera está buenísima y adquirís muchísimos conocimientos, yo no había estudiado para desarrollar este proyecto particular y tenía que saber sobre un montón de otras cosas. Tuve que aprender el lenguaje de programación Python, que era la nueva estrella. No es tan complicado pasar de un lenguaje a otro si más o menos entendés la lógica de la programación. Pero bueno, cada lenguaje tiene sus particularidades que hay que aprender. Lo mismo pasó con el tema de las ‘redes neuronales’, porque hay muchos términos nuevos que están todos interrelacionados. Además, yo estaba trabajando con imágenes y no con datos numéricos simples. Programar a la red no es tan complicado, la complejidad está en optimizar ese modelo matemático, ese algoritmo, porque tenés muchísimos parámetros que tenés que ir modificando y saber como organizarte también es complejo.     

¿Esta visión interdisciplinaria es común en la ingeniería biomédica?

Sí, porque ya de por sí la ingeniería es física, química, matemáticas, que se suma a todo el mundo biológico. Nosotros en la carrera tenemos ciencias morfológicas, fisiología y otras materias donde vemos cuestiones de medicina. Obviamente cuestiones básicas, pero las tenemos. Parte del trabajo del ingeniero biomédico es ser ese traductor entre el mundo técnico-tecnológico y el mundo biológico y médico.

¿Qué ventajas y desventajas ves en el avance de la Inteligencia Artificial y cómo pensás que hay que pararse frente a estas innovaciones?

Las tecnologías se generan porque surgen necesidades. Nadie va a invertir dinero y tiempo en cosas que nadie va a necesitar nunca. Siempre estos avances son positivos porque te van a facilitar tu trabajo. Pero a medida que algo se automatiza y lo puede hacer un algoritmo o una máquina empiezan a aparecer necesidades nuevas y me parece que lo más normal es que primero pase el ser humano por esas necesidades. El mundo y sobre todo el ambiente laboral va cambiando constantemente. Además, estos algoritmos hay que generarlos y para eso hacen falta personas.

¿Cómo vislumbrás el futuro de la ingeniería biomédica?

Yo divido la salida laboral desde la investigación, lo cuál tiene infinidad de cosas porque siempre hay necesidades nuevas y cosas a mejorar, y todo lo que se desarrolla adentro del hospital y supone el trabajo con los médicos, lo cual es hermoso. Me gustaría que el día de mañana haya más personas en los servicios de bioingeniería, porque de esa manera podés tener técnicos que se encarguen de apagar incendios, meter mano en los equipos, solventar costos para no tercerizar ciertas cosas, medir métricas, índices y saber como funciona todo a un nivel matemático. Intuyo que es necesario invertir para que eso suceda y funcione.

Nota actualizada el 25 de abril de 2023

Un comentario

  1. António Borges Cunha dice:

    Parabéns á Alexandra pelo. trabalho e muita luta para chegar a este ponto. Penso que vai longe.
    Um grande beijinho a Xana.
    ABC

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