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Nuevo Doctorado en Economía de la Innovación: Inscribite hasta el 10 de julio

La economía de la innovación es un área fundamental para el desarrollo económico, productivo y sustentable. En agosto comienza a dictarse el primer doctorado de la Escuela de Economía y Negocios de la UNSAM. Conocé la nueva oferta en esta entrevista con su directora y su coordinadora académica.

El nuevo Doctorado en Economía de la Innovación es una propuesta del Centro de Investigación para la Transformación (CENIT) de la Escuela de Economía y Negocios (EEyN) de la UNSAM que aborda un campo de estudios interdisciplinario con foco en la inclusión social, el ambiente, el empleo y la competitividad.

Para conocer las particularidades de esta propuesta académica inédita en en el país, conversamos con su directora, Valeria Arza —doctora en Estudios de Política Científica Tecnológica (CENIT-EEyN/CONICET)— y con la coordinadora académica, Lilia Stubrin —doctora en Estudios Económicos y Políticos del Cambio Técnico (CENIT-EEyN/CONICET)—.

¿Qué es la economía de la innovación? 

Valeria Arza: El desarrollo económico requiere de cambios cualitativos en la forma en que se produce, en los tipos de productos que se logran producir y vender, en las formas de comercialización. Para esto, se necesita combinar de forma novedosa recursos, tanto cognitivos como materiales. Eso es innovación. Muchos de estos recursos provienen del conocimiento acumulado a lo largo de los años por empresas, personas, organizaciones de la sociedad civil, gobiernos. Cualquier actor social produce conocimiento. De eso se nutren los actores innovadores. La economía de la innovación estudia qué es lo que estimula a esos procesos de generación del conocimiento, de uso del conocimiento, de combinación de distintos tipos de conocimiento e insumos, y también cuál es su impacto. En ese sentido, el campo de aplicación es básicamente cualquiera, porque puede pensarse la innovación en materia de salud, en transporte, en políticas públicas, en educación. En la economía de la innovación nos interesa qué es lo que estimula, motoriza e incentiva esos procesos de combinación de conocimientos y recursos, y cuál es el impacto que eso tiene en diferentes variables de interés. Desde CENIT, nos interesa  sobre todo el desarrollo sostenible.

¿Por qué este doctorado ofrece una mirada interdisciplinaria?

Lilia Stubrin: El proceso de innovación es un proceso esencialmente interactivo y social, para poder mirarlo es necesario hacerlo desde diferentes disciplinas. No solo desde la economía, sino también desde la política, el ambiente, lo social. Es necesario entender estos procesos, cómo se dan, qué efectos tienen para la sociedad en diferentes ámbitos desde la inclusión, la sostenibilidad, la producción, la competitividad. Antes se estudiaba la economía de la innovación más asociada a los temas de productividad y competitividad. Hoy tenemos una mirada mucho más amplia del proceso innovativo y sus impactos. Además, hay un reconocimiento acerca de la importancia de la tecnología, del cambio técnico, para el crecimiento y el desarrollo de los países. La innovación trasciende la esfera económica, y esa es la mirada que queremos traer al doctorado.

¿El enfoque del doctorado está vinculado con su proyección en la región?

VA: El enfoque que le damos a la economía de la innovación, un poco por la región donde la estudiamos, tiene que ver con su relación con el desarrollo económico. No necesariamente tenés que estudiarla desde ese punto de vista. Tradicionalmente el estudio venía dado por tratar de entender qué es lo que producía aumentos en la productividad. Eso se puede pensar para cualquier economía. Ahora, cuando uno quiere pensar la innovación desde el punto de vista del desarrollo, hay muchas otras particularidades que inciden. ¿Con qué tecnologías se trabaja? ¿Cómo se accede a esa tecnología? ¿Cuál es el conocimiento acumulado en esas regiones? ¿Cuáles son las barreras? No es lo mismo el impacto que podés esperar de una innovación en un país donde todas las instituciones funcionan perfectamente, que lo que podés esperar de un país donde algunas instituciones funcionan mejor que otras y donde las características de la estructura económica o la inserción internacional son diferentes. Por ahí, las oportunidades de innovación no se aprovechan de la misma manera en países como el nuestro. Un poco por las condiciones propias del país y un poco por el lugar que ese país tiene en el mundo, el rol de ese país en la economía mundial. Un ejemplo muy específico para dar cuenta de esto son las regulaciones de la propiedad intelectual, las patentes.  La patente le da un derecho exclusivo de explotación de una tecnología a aquel que la inventa: durante 20 años, tiene derecho a explotar esa tecnología como se le ocurra o simplemente de evitar que otros la usen. Eso puede ser un incentivo en determinado contexto y en otro, puede ser una barrera. Para que un país como Argentina pueda hacer un cambio cualitativo en un producto o proceso de producción, tiene que nutrirse del conocimiento acumulado en el mundo. Si todo ese conocimiento está patentado, significa que no se puede acceder sin el permiso de quienes tienen patentado ese conocimiento. Entonces, la existencia de regulaciones como las patentes pueden entorpecer la innovación para muchos actores en países como los nuestros, mientras que en otros contextos y para algunos actores en particular puede ser un incentivo. Por eso: qué incentiva y qué estimula depende de las condiciones del contexto.

LS: Se entiende que el proceso de innovación varía y tiene particularidades específicas en cuanto a oportunidades, barreras y características en cada contexto específico. Con el doctorado buscamos generar capacidades y ayudar a construir herramientas metodológicas y teóricas para poder entender estos procesos en cada región. No se trata de importar “recetas” y “diagnósticos” de un país a otro, sino que hay que generar capacidades propias en los países para llevar a cabo el entendimiento de estos procesos y sus impactos asociados a cada lugar. En ese sentido, nos parece que este doctorado es una contribución: no hay en la Argentina una oferta formativa asociada a doctorados en economía de la innovación y hay muy poco en América Latina. Venimos a ocupar un área de vacancia y a generar capacidades en ese área.

Ustedes contaban que es una oferta académica que no existe en Argentina y hasta cierto punto que también resulta original para la región. En esa línea, ¿a qué perfiles está orientado el programa que se propone?

VA: Desde CENIT queríamos desde hace tiempo formalizar un espacio de formación de estudios de doctorado. Somos un equipo de investigación que desde hace años venimos formando doctorandos, quienes hasta ahora no tenían un oferta curricular que pueda presentarles de manera sistemática y consolidada la literatura y los diversos tópicos que aborda la economía de la innovación. Hasta ahora, a nuestros asistentes de investigación, que vienen porque se interesan por nuestros proyectos, por las temáticas con las que trabajamos, si querían seguir formándose y realizar un doctorado sobre estos temas, teníamos que sacarlos de la casa, decirles “andá a estudiar a tal lado”. Pero más allá de poder completar nuestra agenda como centro de investigación, también nos parece, naturalmente, que la innovación es una temática que merece tener un espacio donde se la aborde de forma cabal, desde diferentes ángulos y con distintos enfoques. Como nos entusiasma el tema, creemos que habrá muchas personas que se sentirán convocadas por esta agenda.

LS: Nosotras mismas nos fuimos a especializar en temas de economía de la innovación al exterior, porque no había en la Argentina una oferta asociada a eso, y ocurre lo mismo con gran parte de los investigadores de CENIT, que están formados en el exterior, en estos temas. 

VA: Con este enfoque interdisciplinario se contempla la innovación como un proceso complejo donde el aporte al conocimiento se da desde diferentes áreas de investigación. Entonces, cualquier graduado/a en ciencias sociales podría estar interesado/a en los procesos de innovación. Pero también, graduados/as en ciencias ambientales, en ingenierías, incluso en psicología, porque hay mucho de lo que tiene que ver con la economía del comportamiento o el estudio de las conductas innovadoras. Es muy difícil decir que tiene que ser alguien graduado/a en tal carrera o formado/a en tal disciplina. Obviamente, la economía tiene un peso importante, por eso se llama Doctorado en Economía de la Innovación. Entonces se espera que los y las estudiantes tengan interés en los procesos económicos, además de interés en la innovación.

¿Cómo se conformó el equipo docente que va a llevar adelante este doctorado? 

VA: Naturalmente el cuerpo docente se nutre bastante de los y las investigadores/as de CENIT, y también hay docentes que trabajan en instituciones con las que nuestro centro tiene alianzas de investigación: redes con la región y con Europa. Hay personas con las que participamos en diferentes proyectos de investigación, y otras que tienen interés en Latinoamérica y en su desarrollo que aceptaron también dar cursos específicos en nuestro doctorado. Una cosa que queremos es que sea bien dinámico, por ello el plantel docente no va a ser siempre el mismo. No va a ser una currícula estática que vas a mirarla hoy o en cinco años y va a permanecer igual.

LS: El doctorado tiene un interés en ser un nodo en esas redes que tenemos, en ser un sitio de referencia. Por ello, cuenta con un consejo asesor que está formado por investigadores, tanto de América Latina como de otros países en los cuales tenemos redes. Tenemos la expectativa que ese consejo nos mantenga actualizadas/os en temas y discusiones, que nos ayude a atraer estudiantes de la región, a tener una oferta más amplia de investigadores/as para dirigir tesistas.

VA: Siempre pensamos con Lilia y otras personas de CENIT que un doctorado de estas características tiene que estar apoyado en los vínculos entre instituciones en el país y afuera que trabajan temas parecidos. Eso es algo interesante del doctorado también: el equipo de CENIT trabaja y tiene una agenda en temas de economía e innovación desde hace mucho tiempo. Entonces, no es un equipo disperso que trabaja cada uno en temas distintos, trabajamos todos/as dentro del mismo campo. Eso le da cierta unidad al doctorado y a los/las estudiantes que se sumen para que eso sea, a su vez, un nodo, parte de una red que es mucho más amplia y a la cual de una u otra manera, los/as doctorandos/as van a tener acceso.

¿Cuáles son las características del plan de estudios?

LS: Estamos trabajando y vamos a hacer mucho énfasis en trabajar con doctorados que estén vinculados a la temática, tanto dentro de UNSAM como en Argentina: articulaciones con la Universidad de Quilmes, la Universidad de Buenos Aires, la Universidad de General Sarmiento, entre otras, para que también las y los estudiantes puedan hacer algún seminario.

VA: Sí, así como nos parece súper importante trabajar en red, idealmente también tendríamos que trabajar en redes de formación. Si en Argentina hay cuatro o cinco doctorados que tienen algo en común, queremos darle la posibilidad a quienes cursan de que conozcan a otros investigadores/as en temas que están relacionados con el desarrollo. Nuestro doctorado va a tener la posibilidad de que las materias que son de la formación complementaria se puedan cursar en otras unidades académicas o instituciones. Eso lo hicimos a propósito, lo pensamos desde el principio así porque justamente lo que queríamos era tener la posibilidad de que se armen redes nacionales en los temas que nos interesan.

Se enriquece mucho la propuesta con esta flexibilidad. Incluso, un seminario en otra universidad podría cubrir temas específicos de la investigación de cada tesista.

VA: Sí, a los y las estudiantes les preocupa mucho tener que cursar materias que no tienen que ver con lo que ellos o ellas están investigando. Eso es una preocupación generalizada, cuando alguien te pregunta “¿cuántas horas de cursada tengo?”, “¿cuántas materias tengo que cursar?”, “¿qué tiene que ver con mi tema de investigación?”. Nuestro doctorado se llama semi-estructurado formalmente pero se trata de un plan de estudios flexible, en el sentido de que hay solo dos materias que son obligatorias, que tienen que ver con los fundamentos teóricos de la economía de la innovación y los diferentes temas que se abordan desde esta perspectiva. El resto, son materias que se pueden ir armando más a la carta. El plan contempla materias que tienen que ver con el plan de tesis, su desarrollo, dos materias metodológicas electivas, donde los estudiantes pueden elegir qué metodología quieren hacer, cuál es útil para su formación; y después, dos materias más que son de formación complementaria, que van a poder decidir dónde las quieren cursar.

LS: Sí. Otra cosa que también es una preocupación de las y los estudiantes y aquí la contemplamos es el seguimiento de las tesis, es decir, el vínculo de trabajo entre los y las estudiantes y sus directores de tesis. Por ello, no estamos pensando en un doctorado masivo, sino más bien en uno personalizado, donde haya seguimiento de los estudiantes y una relación estrecha tesista-director. Nuestra idea, además, es que las y los doctorandos/as sean parte de CENIT, de la vida académica; que se nutran de los debates que ocurren, en términos de política o academia, que formen parte y tengan un acompañamiento cercano.

Autoridades

Dirección: Valeria Arza, doctora en Estudios de Política Científica Tecnológica, SPRU, Universidad de Sussex.

Coordinación Académica: Lilia Stubrin, doctora en Estudios Económicos y Políticos del Cambio Técnico, UNU-MERIT, Universidad de Maastricht.

Comité Académico: Mariano Fressoli, Andrés López, Anabel Marín, Martín Obaya y Verónica Robert.

La inscripción al Doctorado en Economía de la Innovación se realiza entre el 15 de mayo y el 10 de julio.

Más información, aquí.

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Nota actualizada el 10 de junio de 2022

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