UNSAM Edita

A 45 años del golpe de Estado, un libro que desnuda las verdades del deporte en tiempos de dictadura

Raanan Rein, Mariano Gruschetsky y Rodrigo Daskal presentan una nueva investigación sobre la relación entre el fútbol y la política durante el último gobierno de facto en la Argentina. El título publicado este mes por UNSAM Edita realiza un recorrido por los clubes de aquellos años y pone el foco en el análisis de hitos clave como el Mundial del ’78.

Por Nathalie Jarast

El 25 de octubre de 1976 Diego Armando Maradona debutaba en primera división. Dos meses después, la Asociación de Fútbol Argentina (AFA) establecía que ningún jugador que pudiera integrar el equipo de la selección nacional podía ser transferido al extranjero. De cara a la Copa Mundial de Fútbol Argentina 1978, el caso del futbolista de Argentinos Juniors se convirtió en un tema de interés nacional, tanto deportivo como político.

“La centralidad de la que goza el fútbol en nuestra sociedad lo vuelve particularmente sensible a la evolución política del país”, asegura el historiador Daniel Sazbón en el capítulo que inaugura Deporte y sociedad civil en tiempos de dictadura, compilado por Raanan Rein, Mariano Gruschetsky y Rodrigo Daskal y publicado por Unsam Edita. Y agrega: “La intención de las autoridades era aprovechar las oportunidades que brindaba la popularidad de ese deporte para distintos objetivos de naturaleza política”.

Dividido en tres partes: “Deporte, actores y política”, “Dictaduras” y “Los clubes argentinos”, el libro analiza las relaciones entre las autoridades e instituciones del fútbol argentino y el Estado nacional, en el marco de la última dictadura militar en la Argentina (1976-1983).

En marzo de 1976, a una semana del golpe de Estado, se produjo la renuncia de todo el Comité Ejecutivo de la AFA. Este es el puntapié inicial para el exhaustivo recorrido que realizan los autores, provenientes del mundo académico y del periodismo. Aunque la Asociación logró mantener el funcionamiento de su dinámica interna, los vínculos con el gobierno dictatorial fueron múltiples: desde la presencia de personal de las Fuerzas Armadas en reuniones de la Asociación hasta lazos más institucionales con el Ministerio de Bienestar Social. Como en Brasil, Chile y Uruguay durante las décadas de 1960, 1970 y 1980, el gobierno argentino intentó usar el fútbol masculino como un medio popular para reafirmar su autoridad. En el libro, se incluyen los casos de Club Defensor Sporting de Montevideo y Corinthians de Brasil, para dar cuenta de un fenómeno que no fue exclusivo de nuestro país.

En la Argentina, el Mundial de Fútbol de 1978 es la evidencia más clara de la relación entre fútbol y política. Al tomar control del gobierno, la Junta Militar asumió la coordinación de la Copa, a través del Ente Autárquico Mundial 78. Conocido como el “Mundial de la dictadura”, las transmisiones televisivas de apertura y clausura del Mundial buscaban comunicar una ideología y mostrar una idea de país ordenado, como señala en el tercer capítulo el investigador Patrick Thomas Ridge. Sin embargo, es bien sabido que detrás de esa ilusión, hecha de planos aéreos y en contrapicados, se esconden actos aberrantes y uno de los momentos más oscuros de nuestra historia.

“Así como desaparecieron 220 deportistas, también hubo integrantes de los grupos de tareas y delatores entre un grupo reducido de atletas. Desde el ambiente del fútbol, se hizo el mayor aporte a la represión ilegal”, afirma el periodista Gustavo Veiga, que explora los casos de los jugadores Edgardo Andrada y Juan de la Cruz Kairuz. Ellos confirman que en el fútbol hubo profesionales que, por su exposición pública, podían acceder al aparato represivo del Estado por sus vínculos con autoridades militares o policiales. La otra cara son los futbolistas víctimas del terrorismo de Estado, a los que Veiga afirma que la AFA les debe un homenaje.

Con seis goles, Mario Kempes dirigió la selección argentina a su primera Copa del Mundo en 1978. A pesar de este logro deportivo, menos argentinos celebran este primer triunfo y a su goleador, comparado con el éxito popular de Diego Maradona durante el Mundial de 1986. “Si bien el caso Maradona excedió la órbita de Argentinos Juniors para convertirse en un tema de interés nacional tanto deportivo como político, lo consideramos una buena manera de reflejar cómo ciertas cuestiones tensionaron la normalidad institucional que parecía ajena al clima imperante”, explican los investigadores Mariano Gruschetsky y Tomás Gonzalez Messina en la tercera parte del volumen, que continúa y amplía las investigaciones iniciadas en Clubes de fútbol en tiempos de dictadura (Unsam Edita, 2018). En el caso de Argentinos Juniors, los vínculos con el genocida Carlos Guillermo Suarez Mason son evidentes. A través de diversos testimonios, reconstruyen no solo el pase de Maradona, sino la historia del club en esos años y un homenaje a los hinchas detenidos-desaparecidos.

El libro también expone las vivencias de Sportivo Barracas y Club Atlético Excursionistas en esos años, y las repercusiones que tuvo la dictadura en las instituciones, pero también en la gente del club y de los barrios que los alojaron. Un claro ejemplo es el de Nueva Chicago. El 24 de octubre de 1981 la Policía Federal detuvo a cuarenta y nueve hinchas por cantar la marcha peronista. “Era la primera vez desde el 24 de marzo de 1976, cuando la dictadura llegó al poder, que se producía una expresión popular así”, señala el periodista Alejandro Duchini. Fuertemente arraigado en el barrio de Mataderos y su historia sindical, el canto de la hinchada cobra significado como un desafío al poder, desde el ámbito futbolístico.

Hacia el final, para dar cuenta de los últimos años de la dictadura, los investigadores Raanan Rein y Darío Brenman ahondan en el caso de Chacarita Juniors. “En 1983 la Argentina estaba sumida en un proceso preelectoral en el que la violencia era uno de los tópicos más importantes de la campaña y, al mismo tiempo, vivía una creciente violencia en las canchas de fútbol. El país había recibido una problemática herencia económica y financiera, además de una sociedad afectada por las consecuencias del disciplinamiento social”, afirman. Y concluyen: “Uno de los espacios donde se notaba el inconformismo social con respecto a las políticas del régimen dictatorial era el fútbol”.

 

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Nota actualizada el 5 de abril de 2021

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