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Misión SAOCOM: Imágenes satelitales y soberanía de datos

A pocos días del lanzamiento del SAOCOM 1B, segundo satélite argentino de radar, la investigadora del Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental de la UNSAM, Natalia Morandeira, explica sus características y aplicaciones en el campo de la ecología de paisajes. “Una de las primeras imágenes capturadas por el SAOCOM 1A fue de las Islas Malvinas. Una sorpresa muy linda”.

Por Mariana Lanfranco y Andrés Alarcón

Faltan solo unos días para que el SAOCOM 1B, segundo satélite argentino de radar, sea puesto en órbita. La misión SAOCOM está conformada por los satélites 1A y 1B,  diseñados y desarrollados por la Comisión Nacional de Asuntos Espaciales (CONAE) junto con otras instituciones y empresas argentinas.

Para Natalia Morandeira, doctora en Ciencias Biológicas e integrante del Laboratorio de Ecología, Teledetección y Ecoinformática del Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental (3iA) de la UNSAM, es una buena noticia: su trabajo de investigación en el campo de la ecología de paisajes requiere de datos satelitales de distintos sensores para poder avanzar. “La ecología de paisajes estudia procesos que ocurren a grandes escalas espaciales y temporales. En este sentido, los datos provistos por sensores remotos son fundamentales. Sin ellos sería imposible, por ejemplo, acceder a áreas de humedales específicas, en parte por sus grandes extensiones y en parte porque que son zonas inundadas”, explica Morandeira, que hoy investiga los humedales de la planicie del bajo río Paraná (lo que se conoce como Delta Medio).

Morandeira participó dos proyectos financiados por la CONAE en el marco de la convocatoria “Anuncios de oportunidad SAOCOM”, orientada al trabajo con imágenes satelitales similares a las que hoy obtiene el SAOCOM. Allí, durante la realización de su tesis doctoral, desarrolló aplicaciones con datos SAR (Radares de Apertura Sintética) y se entrenó en la sedes de la CONAE de Buenos Aires y Córdoba.

“El SAOCOM 1B es un satélite tecnológicamente muy potente: tiene un radar polarimétrico que emite una señal de polarización horizontal y vertical, y puede medir cuánta potencia vuelve al sensor en ambas polarizaciones. Esto hará posible el desarrollo de aplicaciones más complejas, como clasificaciones polarimétricas, modelos de elevación digital del terreno o análisis de deslizamientos o hundimientos”, cuenta la investigadora. Actualmente, solo hay tres radares polarimétricos en el mundo: el SAOCOM 1A, un satélite canadiense y otro japonés.

 

 

Soberanía de datos

El SAOCOM emite una señal con onda relativamente larga (Banda L, 23,5 cm), lo que le permite interactuar con objetos pequeños. Por ejemplo, puede atravesar hojas o tallos vegetales y detectar si hay agua debajo. Una de sus principales aplicaciones es estimar la humedad del suelo (en los primeros 20 cm) para usos agrícolas. “Una de las ventajas de trabajar con datos satelitales de radar es que no dependen de la energía solar y pueden funcionar tanto de día como de noche. Esto permite, por ejemplo, monitorear zonas antárticas en invierno. Por la longitud de onda, la señal de radar puede también atravesar las nubes”, explica Morandeira.

La investigadora aclara que los satélites de radar toman imágenes a demanda. Esto significa que las imágenes no siempre están disponibles para lxs usuarixs; para acceder a ellas, hay que generar convenios internacionales, que solo permiten el acceso a un número reducido de imágenes. “Las agencias extranjeras no suelen tener en su catálogo imágenes correspondientes a nuestra área de cobertura. El SAOCOM, en cambio, nos permite elegir qué imágenes, dónde y cuándo. Esto habla de la soberanía que significa diseñar y construir un satélite en función de cómo y para qué se van a usar los datos”, explica.

 

 Natalia Morandeira en su visita a la sala limpia de la CONAE (Sede Córdoba) 

 

Convenio UNSAM-CONAE

La UNSAM tiene un convenio con la CONAE que le permite acceder a las imágenes del satélite. La ventaja es que el SAOCOM, en su plan de adquisición, tiene programadas imágenes del territorio argentino. Morandeira cuenta que el catálogo de imágenes se puso a disposición en septiembre de 2019: “Me llamó la atención que una de las primeras imágenes fue de las Islas Malvinas. Esa fue una sorpresa muy linda”.

Con su grupo de investigación ya tienen programada la adquisición de una serie de imágenes del SAOCOM. Además, gracias a convenios y proyectos de colaboración con las agencias espaciales japonesa y canadiense, también tienen acceso a las imágenes de los otros dos radares polarimétricos.

Un dato importante es que la CONAE y la Agencia Espacial Italiana (ASI) acordaron una constelación de satélites en el marco del Sistema Italo Argentino de Satélites para la Gestión de Emergencias (SIASGE). Es decir, el SAOCOM 1A, y pronto el 1B, está en la misma órbita que una serie de satélites italianos de la serie COSMO-SkyMed, los cuales tienen una longitud de onda bastante más chica (Banda X, 3,1 cm). Esto significa que hoy también se pueden tomar imágenes de banda L del SAOCOM y de banda X del satélite italiano casi al mismo tiempo. Esto es clave para la gestión de emergencias, por ejemplo, porque permite monitorear áreas afectadas con datos satelitales complementarios de la superficie terrestre.

“Que la CONAE pueda generar convenios con otras agencias espaciales cuyo objetivo no solo sea adquirir imágenes, sino también proveerlas es muy importante”, celebra Morandeira. “Para nuestro grupo de investigación todo esto es muy positivo. Y el hecho de poder contar con imágenes del SAOCOM va a despertar el interés de investigadorxs y de agencias espaciales de todo el mundo”.

Imagen del río Paraná

 

Nota actualizada el 23 de julio de 2020

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