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Dos científicas, una proteína y la esperanza del suero hiperinmune

María Laura Cerutti y María Eugenia Acuña, investigadoras del Centro de Rediseño e Ingeniería de Proteínas del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la UNSAM, producen la proteína RBD con la que se inmuniza a los caballos para producir el suero hiperinmune anti Covid-19 desarrollado por la UNSAM y la empresa INMUNOVA. Conocé sus historias.

Por Gaspar Grieco. Fotos: Pablo Carrera Oser. Video: UNSAM Audiovisual

María Eugenia Acuña empezó el Doctorado en Biotecnología en 2018. Recién recibida de biotecnóloga en la UNSAM, logró acceder a una beca CONICET en un momento bastante complicado para la ciencia nacional. La investigadora María Laura Cerutti aceptó ser su directora durante los 5 años de carrera doctoral y juntas empezaron a trabajar en la optimización del proceso productivo de un anticuerpo monoclonal biosimilar. Nunca imaginaron que dos años después su trabajo daría un giro de 180 grados y que se convertirían en dos de las protagonistas de uno de los proyectos que más expectativas generaron en la lucha contra el Covid.

El martes 3 de marzo de 2020 se registró el primer caso de coronavirus en la Argentina y todo cambió. El sistema científico argentino, por ejemplo, puso el foco en desarrollos que atenuaran el impacto del nuevo coronavirus. María Laura y María Eugenia, investigadoras del Centro de Rediseño e Ingeniería de Proteínas (CRIP) del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (IIB) de la UNSAM, sumaron sus conocimientos a un equipo interdisciplinario con el objetivo de encontrar un tratamiento contra el nuevo virus, que hoy infecta a más de 100 mil personas en el país.

Hoy, las investigadoras son protagonistas fundamentales del desarrollo del nuevo suero hiperinmune anti Covid-19 que consiguió neutralizar al virus SARS-CoV-2  en pruebas de laboratorio. El suero es producido por la empresa INMUNOVA, incubada en el campus de la Universidad. Cerutti y Acuña son las encargadas de producir la proteína RBD con la cual se inmuniza a los caballos para obtener el plasma con el que se produce el suero. “Estamos utilizando un fragmento de la proteína Spike que se llama RBD y con esa proteína transfectamos células humanas que incorporan el ADN que expresa esta proteína y la libera al medio de cultivo. Luego se purifican y con esa proteína purificada se inmunizan los caballos de los cuales se obtiene el plasma”, cuenta María Laura Cerutti.

La proteína Spike se encuentra en la superficie del virus SARS-CoV-2. Cuando el virus ingresa al organismo se pega a las células de los alveolos pulmonares y la proteína Spike interacciona y se reconoce con la proteína ACE2, la cual se encuentra en la superficie de las células de los alveolos pulmonares y funciona como una especie de filtro con el exterior. Luego, mediante un proceso denominado endocitosis mediada por receptor, el virus logra entrar en la célula (Ver nota relacionada).

La proteína RBD con la cual trabajan las investigadoras es un pequeño fragmento de la proteína Spike, pero tiene un enorme potencial neutralizante. “Sólo con esa parte de la proteína es suficiente para inducir anticuerpos neutralizantes que impiden la entrada del virus a la célula. No es necesario inmunizar al caballo con toda la proteína Spike completa, sino que con ese fragmento se genera la respuesta que es necesaria para bloquear el ingreso del virus a la célula”, explica María Eugenia Acuña.

Cuando la proteína RBD se inocula a los caballos, estos generan una respuesta inmune cargada de anticuerpos policlonales. Luego, se extrae su plasma y se desarrolla el suero. Este suero equino tiene una capacidad neutralizante de 20 a 100 veces mayor que el promedio del plasma de personas recuperadas de Covid-19. Además, se los puede producir en gran cantidad por los volúmenes que se pueden obtener.

María Laura Cerutti

Este desarrollo, que se aplicaría por vía endovenosa a pacientes con Covid-19, podría empezar a probarse en ensayos clínicos en poco tiempo y ya genera una enorme expectativa en toda la sociedad. “Todo el mundo está esperando que esto salga y esté disponible para la gente. Nosotros confiamos en que va a ser muy bueno para la terapia y para el tratamiento, ya que cumpliría el mismo rol que el plasma de recuperados pero siendo de 20 y 200 veces más efectivo”, dice Cerutti.

Acuña comparte el mismo entusiasmo: “A mí me da mucha satisfacción. En la vorágine del día a día no somos muy conscientes del trabajo que estamos haciendo. Cuando lo pienso creo que es un montón y el aporte es muy gratificante”.

Además de la UNSAM, en el desarrollo es fundamental el trabajo de la empresa INMUNOVA y también de otros actores: el Instituto Biológico Argentino (BIOL), la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud “Dr. Carlos G. Malbrán” (ANLIS), la Fundación Instituto Leloir (FIL), la empresa Mabxience y el CONICET (Ver nota relacionada).

María Eugenia Acuña

Investigadoras 24×7

Desde que la pandemia se extendió en la Argentina, las científicas no paran de trabajar. “Pensamos que iba a ser bastante más pasajero y corto de lo que terminó siendo”, dice Cerutti, quien además hace las veces de maestra complementaria de su hijo de 6 años que empezó primer grado sin haber pisado nunca el aula. “Tenemos mucho trabajo de lectura de papers, organización, compra de materiales y reactivos, leer protocolos, articulación con empresas, reuniones virtuales, reuniones por zoom… full time a esto”, aclara.

Acuña recuerda cómo fue cambiar su objeto de estudio y empezar a dedicarse de lleno al desarrollo de la innovación: “Nuestro trabajo giró 100% cuando empezamos a trabajar en esto. Entre la vorágine de producir la proteína y tratar de leer todas las publicaciones mañana, tarde y noche fue muy intenso. Ahora está todo más ordenado, pero sigue siendo intenso”.

Para ambas científicas se trata de una situación completamente nueva. Acuña, quien recién comienza su carrera científica, es la primera becaria de Cerutti. Cuando se les pregunta sobre esto, ellas se miran, bromean, sonríen y responden: “Trabajar con María Laura está buenísimo, yo siento que aprendo todos los días. Es exigente, pero exigente bien. Y siento que estoy en un espacio muy cómodo para aprender”, dice la becaria. “Nosotras nos tenemos mucha confianza y formamos un vínculo muy estrecho que va más allá del trabajo en la mesada. Si bien la he adoctrinado un poco, confío mucho en su visión y en su trabajo. Es muy gratificante que ella se haya sumado al proyecto de Covid”, completa la doctora en Ciencias Biológicas.

Ciencia y género

¿Sufrieron algún tipo de rechazo o discriminación en sus carreras por ser mujeres?

María Laura Cerutti: Con otros jefes o directores yo lo he sentido. Uno suele ver mayor progreso en un par varón con respecto a nosotras. Pasa mucho con la cuestión de la maternidad. A vos te piden un determinado rendimiento y la verdad es que cuando una queda embarazada hay un desfasaje en su productividad con respecto a un varón y eso no está del todo contemplado. Yo veo que eso está cambiando y con el empuje de las generaciones nuevas va a terminar siendo más igualitario que lo que era en mi época de becaria.

María Eugenia Acuña: Durante mi carrera de grado no lo sentí. Yo veo que hay muchas mujeres en ciencia, particularmente en este instituto. Pero también se ve como la mayoría de los puestos jerárquicos son ocupados por hombres. Pero creo que esto está cambiando por la militancia activa de las compañeras.

Nota actualizada el 22 de julio de 2020

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