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La UNSAM apoya la candidatura del Museo Sitio de Memoria ESMA ante la UNESCO

Marina Franco es docente e investigadora del Instituto de Altos Estudios Sociales de la UNSAM y forma parte del equipo que postuló al excentro de detención ilegal ubicado en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina) para su reconocimiento como Patrimonio Histórico de la Humanidad. “El objetivo es garantizar la preservación de la ESMA como espacio de memoria más allá de los avatares políticos”.

Por Hernán Brignardello

Docentes e investigadorxs de más de 50 universidades nacionales emitieron el 24 de agosto una Declaración de Apoyo a la candidatura del Museo Sitio de Memoria ESMA ante la UNESCO para “dar visibilidad internacional a los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura cívico militar y al proceso de justicia ejemplar logrado en democracia gracias a la lucha encabezada por los organismos de derechos humanos”.

Marina Franco es directora del proyecto PICT “La ESMA: De centro clandestino de detención a sitio de memoria. Procesos históricos y memoriales entre 1976 y 2016”. En su carácter de investigadora del Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES) de la UNSAM especializada en terrorismo de Estado, participó en la elaboración del guión histórico del espacio. Hoy forma parte del equipo que lleva adelante el proceso de postulación ante la UNESCO, con el objetivo de “garantizar la preservación, el cuidado y el mantenimiento del sitio más allá de los avatares políticos”.

 

Esta candidatura, explica Franco, forma parte del proyecto del Museo desde su inauguración en 2015. Hasta el momento, los sitios que fueron declarados como Patrimonio Mundial por la UNESCO son muy pocos; entre ellos, el Muelle de Valongo en Río de Janeiro (memoria de la esclavitud); la prisión de Robben Island en Sudáfrica (memoria del apartheid); y los campos de concentración y  exterminio de Auschwitz.

“La organización solo puede proteger un espacio por cada tipo de delito. Lo interesante es que la ESMA sería elegida por el delito de desaparición forzada de personas y, a su vez, por la importancia de los procesos de construcción de memoria y de consenso en torno a la justicia en la Argentina”, explica la investigadora.

¿Cómo la ESMA deviene un emblema?

En términos numéricos, la ex Escuela de Mecánica de la Armada no fue el centro de detención clandestino más importante: disputa ese lugar con Campo de Mayo y La Perla. “No es el centro más importante en términos cuantitativos, pero sí es uno de los tres más importantes, de eso no hay ninguna duda”, afirma Franco. “A lo largo de cuarenta años, el espacio se erigió como el ícono que sintetiza los crímenes de desaparición forzada de personas y el terrorismo de Estado en nuestro país”. Según la historiadora, eso puede explicarse por las propias características del espacio, pero también como resultado de un proceso memorial complejo que fue hilvanándose en el tiempo.

“La ESMA adquirió relevancia durante la dictadura porque estaba ubicada en plena Ciudad de Buenos Aires y respondía a la Armada: dependía de Massera, es decir que tenía línea directa con el poder que dirigía al país”, explica la investigadora. “Eso hizo que, dentro de la ESMA, empezaran a pasar ciertas cosas que tenían que ver con el proyecto político de Massera, basado en una serie de delitos económicos. Eso no sucedió en otros centros clandestinos”, agrega.

Otro de los factores que explica la singularidad de la ESMA es la dinámica entre víctimas y victimarios. “Los victimarios utilizaron a detenidos y detenidas para trabajos específicos. No para limpiar pisos, como sucedía en el resto de los centros clandestinos, sino para producir informes de prensa, traducciones de informes internacionales, falsificar documentación, hacer escrituras falsas, etc. Actividades que alimentaban la máquina de delitos económicos y planes políticos”, señala Franco.

Otra cuestión clave para entender la importancia de la ESMA tiene que ver con lxs detenidxs que componen su historia, entre lxs que destacan Rodolfo Walsh, las monjas francesas Léonie Duquet y Alice Domon y la adolescente sueca Dagmar Hagelin. Del otro lado, en el centro clandestino, operaron represores como el ya mencionado Massera, pero también Alfredo Astiz y Jorge “El Tigre” Acosta.

En los años que siguieron, el rol de lxs sobrevientes en la reconstrucción de los hechos fue fundamental. “Figuras que empezaran a testimoniar muy temprano la experiencia”, cuenta Franco. “Gracias a ellos, lo sucedido dentro de la ESMA fue conocido en el mundo poco tiempo después. Los testimonios llegaron directamente a la ONU, justo cuando el organismo empezaba a pensar el delito de la desaparición forzada de personas”.

Al término de la dictadura, hubo un hecho que la investigadora señala como definitorio: las declaraciones en 1995 del represor Adolfo Scilingo sobre los vuelos de la muerte. “Directamente vinculados con la ESMA, los vuelos de la muerte se transformaron en el símbolo del terrorismo de Estado en la Argentina. A partir de ahí, todas las luchas por la memoria y la justicia quedaron cada vez más centralizadas en la figura emblemática de la ESMA”. Ese proceso terminó de consagrarse con los debates y conflictos que culminaron en 2004 con la recuperación y transformación del predio en sitio de memoria.

El último hecho que consagró a la ESMA como lugar emblemático fue el juicio de la megacausa ESMA, finalizado en noviembre de 2017. “Se considera el juicio más importante de la historia argentina por la cantidad de imputados”, explica Franco. Durante el proceso judicial, Astiz fue condenado por delitos de lesa humanidad y se probaron los vuelos de la muerte. “El juicio fue importante porque la ESMA era importante, pero a su vez alimentó la importancia del espacio. Las sentencias se transmitieron por pantalla gigante y se celebraron en la calle. Fue un acto público de dimensiones inéditas”.

Ese largo y complejo camino consolidó el espacio del la ESMA como emblema de la memoria del terrorismo de Estado. En opinión de Franco, “si la UNESCO declara el espacio como Patrimonio Histórico de la Humanidad, ya no habrá retorno en este proceso”.

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Nota actualizada el 7 de septiembre de 2020

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