Comisión de Discapacidad y Derechos Humanos,Micrositios

Una Jornada de Reencuentros y Desafíos

El lunes 2 de septiembre se realizó la reunión mensual de la Comisión Universitaria de Discapacidad y Derechos Humanos, en el Centro Asistencial Universitario de la UNSAM. Marcelo Pérez, uno de los integrantes de la Comisión, cuenta detalles del encuentro.

Por los distintos espacios del Campus Miguelete de la Universidad Nacional de San Martin, transitan testimonios, presencias y la certeza que el futuro es posible para todos, pese a las dificultades graves del presente. Esa fue la bandera que levantó la Reforma Universitaria de 1918: “La juventud argentina de Córdoba a los hombres libres de Sud América” se titulaba el “Manifiesto Liminar” de los estudiantes reunidos en la Universidad Nacional de Córdoba. “Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que nos quedan son las libertades que faltan”, son frases del documento que pasaron a la historia argentina, hoy a más de cien años, esas palabras cobran más vigencia que nunca.

El pasado 2 de septiembre en el Centro Asistencial Universitario volvió a reunirse la Comisión Universitaria de Discapacidad y Derechos Humanos de la UNSAM. Con la co-coordinación de Cecilia Lucero y de Ileana Montes. Esta vez, la presentación de cada uno de los integrantes, contó con presencias nuevas que se acercaban al ámbito de la Comisión a plantear sugerencias y a sumar propuestas. Así desde el compromiso sostenido de Nazarena, alumna de la Instituto de Arquitectura y Urbanismo de la UNSAM, quien impulsa, junto a otros integrantes, la realización de “Caminatas por la Inclusión” destinadas a  todos aquellos que deseen recorrer la universidad pública y advertir y señalar los avances que la institución viene desarrollando en materia de accesibilidad.

Por el Centro Asistencial Universitario pasó también Cintia Ferreirós quien se refirió a la defensa de las familias de hijos con autismo, TGD Padres TEA (San Martín) “cuyo propósito es ayudar los chicos y visibilización de los problemáticas a través de talleres  y uso del espacio público”. Cintia desea establecer propuestas de trabajo en conjunto sobre los Trastornos del Espectro Autista. También acercaron sus inquietudes Lis Garmendia, Abogada y especialista en Derechos Humanos y Javier Passaglia, integrante de la Secretaria Académica de la UNSAM.

Reencuentro, esperanza y solidaridad.

La puerta del salón de reuniones del CAU se abrió una vez más, pero esta vez aparecían Cecilia Lucero junto a Julián, un alumno que está ingresando a estudiar en la Escuela de Ciencia y Tecnología. Cecilia comenta al grupo: “Él fue de quien nos dio referencias Élida Hermida”, en relación a la decana de la ECyT de la UNSAM. Sus integrantes ayudaron a darles una mano, entre los presentes Daniela, quien le facilito detalles del funcionamiento de “herramientas de voz” de Google y otros “motores de voz” que permiten acceder a documentos en formato texto y hacerlo audibles para personas con baja o nula visión.

-“¿Cómo va eso?”, -le pregunto Cecilia Lucero a Julián-

-“¡Bien!”- Respondió el con convicción y ganas de hacer posible el acceso al mundo del conocimiento y de nuevas libertades que ofrece la universidad pública; potencializando las capacidades individuales y proyectándolas hacia lo colectivo.

Susana González integra la Comisión Universitaria de Discapacidad y Derechos Humanos, es además la presidente de la Asociación de Educadores Latinoamericanos y Caribeños (AELAC), psicopedagoga y especialista en estimulación temprana. Susana cuenta con alegría y sorpresa el reencuentro con Julián: “A Julián lo conozco desde los 2 años”, mientras la emoción invadía el rostro de los presentes viendo esas señales del reencuentro. Y agregó una síntesis “cortita y al pie”: “Cuando vos comenzás a los dos años, no sabes si llegas a ver esto”, comenta llena de asombro y admiración por un bebe que tenía, a penas los dos años de vida un diagnóstico médico de parálisis cerebral  y hoy, casi veinte años después ingresa a la Escuela de Ciencia y Tecnología de la UNSAM.

“Los primeros “jueguitos” los trajo de la República de Cuba”, rememora Susana González y señala, “yo iba a su casa a atenderlo”.  Mientras Daniela hace comentarios de experiencias personales sobre accesibilidad con el asentimiento de Susana Ortiz y Javier Passaglia, Julián se retira con una silla de ruedas motorizada al sector de Aularios de la UNSAM. Pero eso sí, siempre con una sonrisa.

Nota actualizada el 18 de octubre de 2019

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