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La UNSAM exporta biotecnología a Colombia

Vecol, empresa líder del sector farmacéutico veterinario del país caribeño, firmó convenios con la empresa Desarrollos Productivos
de la UNSAM para producir y comercializar la vacuna Delta-PGM contra la brucelosis —superadora de la S19—, creada por investigadores del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (IIB).

Por Alejandro Zamponi. Fotos: Leandro Martínez

El rector Carlos Greco y el presidente de Desarrollos Productivos de la UNSAM S.A., Alberto Pochettino, recibieron en el Campus Miguelete a Juan Aurelio Moncada, presidente de Vecol. El motivo: otorgar a la empresa colombiana una licencia de la vacuna Delta-PGM desarrollada por los investigadores Juan Ugalde y Diego Comerci del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (IIB) de la UNSAM. Durante el encuentro, se firmaron un convenio de cooperación científica entre Vecol y la UNSAM y un contrato de licenciamiento de la tecnología entre Vecol y Desarrollos Productivos para la producción de la vacuna y su comercialización en Colombia y Ecuador.

“En la Argentina se producen vacunas para diferentes enfermedades que afectan a la salud animal y humana, pero ninguna fue diseñada en base a los conocimientos de biotecnología de investigadores/as argentinos/as. Algunas se crearon por prueba y error; otras utilizan formulaciones importadas”, dijo Comerci tras la firma del convenio. A este logro —haber diseñado la primera vacuna con un principio biotecnológico en la Argentina— ahora se suma esta operación que permitirá su exportación. “Esperamos que este sea el hito inicial de Desarrollos Productivos y que podamos transferir más conocimientos y tecnologías de la UNSAM a la sociedad”, dijo Pochettino.

Sobre la creación de esta tecnología de avanzada, Ugalde, quien también se desempeña como decano del IIB, dijo: “Con este convenio podremos comenzar a exportarla. El IIB fue fundado por mi padre, Rodolfo, para iniciativas como esta. Esperamos que el sector ganadero y la población del país puedan beneficiarse pronto con este logro financiado por el Estado argentino y por organismos internacionales”.

 

Delta-PGM: Una vacuna basada en técnicas de la biología molecular

La brucelosis genera abortos en animales y disminuye la tasa de reproducción de los rodeos. A menores cabezas de ganado para la venta, menores ganancias para los ganaderos. La vacuna Delta-PGM reduce las pérdidas de los productores por dos vías: impide el contagio de animales enfermos a sanos y protege de los abortos a las hembras infectadas, cuyas crías podrán permanecer libres de la enfermedad si, al momento de nacer, reciben la vacuna.

Desde hace más de 30 años, en la Argentina la brucelosis bovina es combatida con la vacuna S19, de aplicación obligatoria. Esta vacuna tiene dos debilidades: por un lado, un animal recientemente vacunado es indistinguible —analizado con las herramientas de diagnóstico hoy disponibles—, de un animal infectado; por otro lado, la vacuna pierde efectividad con el paso del tiempo. Los animales son vacunados antes de los seis meses de edad por única vez, por lo que están más indefensos en la edad adulta, cuando más utilidad tienen para los productores.

En cambio, la vacuna Delta-PGM no afecta al diagnóstico de la enfermedad, por lo que puede ser aplicada en cualquier momento previo a la infección y en más de una oportunidad —aunque con una aplicación es suficiente—. Por otro lado, si bien la vacuna no impide la transmisión de la enfermedad de animales a humanos —no existe una vacuna contra la brucelosis para la salud humana—, sí permite diagnosticar a los animales infectados. Este desempeño es fruto de su novedoso diseño, basado en técnicas de la biología molecular.

El SENASA, el organismo argentino que regula las vacunas veterinarias, autorizó en 2013 a la empresa argentina Agropharma a producir y exportar la vacuna, un desarrollo realizado íntegramente en el IIB de la UNSAM entre 1999 y 2012 con equipos liderados por los investigadores del CONICET Juan Ugalde y Diego Comerci (nota relacionada, acá).

Desarrollos Productivos UNSAM S.A.

Una empresa dedicada a la comercialización de patentes, tecnologías, procesos y productos desarrollados en el ámbito de la UNSAM. Su capital accionario está constituido por la UNSAM y por la Fundación Innovación y Tecnología (FUNINTEC), a cargo de la gestión de la empresa desde 2018.

Sobre la brucelosis

La brucelosis es una enfermedad causada por bacterias del género Brucella. Se trata de una zoonosis, es decir, una infección transmitida al ser humano por animales infectados; en este caso, vacas, cerdos, cabras, ovejas o perros.

La enfermedad tiene un doble impacto: en la economía agropecuaria —afecta el rendimiento de los rodeos debido a los abortos que induce— y en la salud humana —sobre todo en grupos que están en contacto con el reservorio animal (veterinarios y trabajadores rurales) o en aquellos que consumen productos lácteos no pasteurizados—. Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, se estima que esta enfermedad afecta a unas 500 mil personas al año en todo el mundo.

Dentro del género Brucella, hay diferentes tipos de especies con un mayor o menor potencial zoonótico. Las B. melitensis, B. abortus, B. suis y B. canis, entre otras, infectan cabras, vacas, cerdos y perros respectivamente. Si bien en el humano no es una enfermedad mortal, de no tratarse a tiempo con antibióticos la bacteria se establece en forma crónica.

“Los primeros síntomas en humanos son fiebre ondulante con dolor articular. Parece una gripe, por eso la mayor cantidad de casos pasa desapercibida. Las secuelas ocurren mucho tiempo después y, en general, se trata de manifestaciones focales que se evidencian en infecciones supurativas de diferentes órganos o sistemas como el osteoarticular, el cardiovascular y el nervioso central”, explica Ugalde. “Lo más común es que el humano se contagie por estar en contacto con abortos de los animales, porque los fetos liberan enormes cantidades de Brucellas que ingresan por mucosas o, en su defecto, por consumo de leche. El microorganismo no vive en el músculo sino en el sistema inmune del huésped, por eso no hay contaminación de la carne”, completa. (Extraído de CONICET).

Nota actualizada el 9 de agosto de 2019

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