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Antropoceno Urbano: Hacia una transformación radical de los modos de vida

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Estudiantes, investigadorxs, artistas y representantes de organizaciones del territorio debatieron durante una semana en la Primera Escuela Latinoamericana sobre el Antropoceno Urbano. La actividad fue organizada por la Escuela Urbana de Lyon, la Embajada de Francia en la Argentina, el Centro Franco Argentino y el Instituto de Altos Estudios Sociales de la UNSAM.

Por Hernán Brignardello. Fotos: Pablo Carrera Oser

La iniciativa propuso abordar las problemáticas del territorio y plantear alternativas a las necesidades locales. La mayor parte del trabajo de campo se concentró en el partido de San Martín, con foco en la cuenca del río Reconquista, aunque también se desarrollaron actividades en el Delta de Tigre.

Hubo conferencias, performances, mesas de debate, talleres de arte y visitas a organizaciones del territorio. Los grupos que participaron de la experiencia compartieron algunos resultados y conclusiones útiles para enfrentar las problemáticas socioambientales más urgentes. De la actividad participaron integrantes de organizaciones sociales y funcionarios de la Provincia de Buenos Aires. “La UNSAM es una institución con los pies muy anclados en el territorio. En casi todos los ámbitos de gestión participativa de la municipalidad hay representantes de la Universidad”, dijo Oscar Minteguía, secretario de Desarrollo Social de la Municipalidad de San Martín.

El concepto de Antropoceno, acuñado por el Premio Nobel de Química Paul Crutzen a inicios del siglo XXI, implica pensar una nueva era geológica, en la que la actividad humana modifica radicalmente las condiciones de vida. “El hombre en sociedad se ha vuelto la fuerza biofísica más poderosa de la naturaleza”, dijo Michel Lussault, director de la Escuela Urbana de Lyon, durante la conferencia introductoria. “El Antropoceno no es una crisis, designa una transformación radical del modo en el que los seres humanos nos acostumbramos a vivir. Tenemos que considerar que lo que conocemos y sabemos no nos alcanza”, amplió.

Lussault explicó que el factor principal de este cambio radical es el proceso explosivo de urbanización iniciado a mediados del siglo XX, que tiene fuertes consecuencias incluso en aquellos espacios que se consideran no urbanizados, como las zonas de explotación agrícola. “El impacto de la actividad humana a nivel planetario tiene cuatro consecuencias centrales y sistémicas: el calentamiento global, la extinción de especies, el agotamiento de los recursos y la modificación del metabolismo de los seres vivos”, dijo el especialista, quien más tarde advirtió: “Es necesario negociar una alianza con socios o aliados humanos y no humanos para que la situación evolucione y haya un cambio de prácticas”.

La Primera Escuela Latinoamericana sobre el Antropoceno Urbano estuvo coordinada por Débora Swistun, doctoranda en Antropología Social del IDAES, y por Julie Le Gall, profesora de la Universidad de Lyon. La actividad fue una oportunidad para acercar a lxs estudiantes formas de producción y elaboración intelectual que desafían los cánones tradicionales del quehacer académico.

“Los estilos, los lenguajes y las estéticas que propone la agenda del Antropoceno son los mismos que el IDAES quiere desarrollar en torno a lo que hoy son las ciencias sociales”, dijo Ariel Wilkis, decano del Instituto. “Para poder confrontarse con los desafíos de una sociedad global y en absoluta transformación, las ciencias sociales tienen que ser radicalmente contemporáneas”, concluyó.

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Nota actualizada el 30 de julio de 2019

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