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Se presentó el libro El saber profesional. Competencias, derechos, democracia, de Saul Meghnagi

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“Propongo una pedagogía en la que el desarrollo económico, la tecnología y la modernización se consideran moralmente aceptables solo si tienen como complemento la no exclusión de los más débiles”.

El miércoles 7 de noviembre se presentó en la UNSAM El saber profesional. Competencias, derechos, democracia, último libro del pedagogo italiano Saul Meghnagi. Fue en el marco del encuentro “Trabajo y derechos entre innovación y crisis: Desafíos a la formación continua”, organizado por el Centro Interamericano para el Desarrollo del Conocimiento en la Formación Profesional (CINTERFOR) de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Centro de Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (CETyD) del Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES) de la UNSAM, con el objetivo de promover el intercambio entre académicos y dirigentes sindicales.

El panel de presentación contó con la participación del mismo Meghnagi y de Enrique Deibe, director de CINTERFOR; Gabriela Piazza, delegada general de la Comisión Interna del Ministerio Público Tutelar de SiTraJu CABA; Anais Roig, doctoranda y miembro del equipo Sociedad, Economía y Política. Teoría Social Aplicada (SEP-TeSA); y Beatriz Cappelletti y Carlos A. Tomada, por el CETyD del IDAES.

“Los escritos de Meghnagi representan una fabulosa caja de herramientas para estudiar las competencias en un mundo en el que el trabajo es cada vez más heterogéneo y sus formas de organización mutan a pasos agigantados”, presentó Anais Roig en su rol de coordinadora del panel. “Su perspectiva permite integrar el valor de la memoria, el saber y la experiencia diluyendo las fronteras entre vida y trabajo. Se trata de una reconstrucción del saber profesional que reconoce distintos saberes y que encuentra sentido en las distintas formas de las relaciones laborales que integran las trayectorias tecnológicas, de trabajo y de experiencia”, amplió la especialista.

Por su parte, Enrique Deibe, expresó: “En esta presentación le estamos dando forma y contenido a una primera colaboración que es producto del convenio que firmamos con la UNSAM. Nuestro objetivo es construir una nueva fase en la comunidad de conocimiento del CINTERFOR”. En esa línea, Deibe añadió: “Pensar la formación —que por cierto es el título de la serie que contiene el libro de Meghnagi— representa la posibilidad de encontrar la llave que nos permitirá atravesar esta etapa de grandes cambios en el mundo del trabajo y de las relaciones laborales”, concluyó Deibe.

A su vez, Gabriela Piazza propuso: “Quisiera incorporar en esta mesa la formación con perspectiva de género. Para las mujeres siempre ha sido —y sigue siendo— más difícil acceder a los lugares que con naturalidad ocupan los hombres y, una vez que accedemos a ellos, tenemos que presentar credenciales de capacidad de manera sostenida. En este sentido, el proceso de deconstrucción que supone una agenda de acceso igualitario es necesario tanto para los hombres como para las mujeres. Tenemos que pensar la formación para que sea inclusiva y para que sacuda el estado de cosas que, sin dudas, sigue siendo estático y patriarcal”.

Más tarde, Carlos Tomada sostuvo: “Aunque estemos en pleno debate sobre el futuro del trabajo o el trabajo de futuro, como preferiría encarar la cuestión, una gran parte de los debates que se nos platean son, en verdad, viejos. La cuestión central sigue siendo la misma: cómo se hace para ampliar la protección de los sectores excluidos, de los desprotegidos. Ese sigue siendo el principal desafío”.

Por último, fue el turno de Meghnagi, quien respondió las preguntas formuladas por el panel. “Puede ser que en la producción de bienes se pierdan puestos de trabajo por funciones que hoy pueden desempeñar las máquinas. Tuvimos un ejemplo de esta realidad en la visita que hicimos al Sindicato de Pasteleros, donde una computadora y una impresora 3D generaban los diseños y las formas de las tortas reemplazando mano de obra humana. Sin embargo, al mismo tiempo, se presenta un incremento de los puestos de trabajo en el sector de los servicios como consecuencia directa de dos fenómenos: la caída en la tasa de natalidad y el incremento en la expectativa de vida”.

“En cuanto al objetivo de la inclusión como eje principal tengo la experiencia concreta del caso italiano, donde la formación lingüística de los inmigrantes ha mostrado ser una y mil veces más importante como factor integrador que cualquier otra política. La historia de Italia nos demuestra que una nación solo puede funcionar como tal cuando todos sus habitantes están en condiciones de hacer uso del lenguaje. Se trata de un proceso de inclusión que fue clave hace 150 años atrás, que volvió a mostrar su importancia durante las guerras mundiales —en las que los soldados que no podían entender las instrucciones morían en la batalla— y que se actualiza hoy, cuando la cuestión de las capacidades lingüísticas regresan con igual importancia en el escenario de fuertes corrientes migratorias que atraviesan a Europa y otras regiones del mundo”, explicó Meghnagi.

Como conclusión, el pedagogo italiano aportó un par de ideas clave: “Con los niveles de desigualdad en aumento en el mundo entero las oportunidades de formación se tornan más necesarias, pero también menos efectivas respecto de la promesa de movilidad social ascendente. El desafío está en articular la formación con el trabajo y el trabajo con los derechos para todos y todas”.

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Nota actualizada el 9 de noviembre de 2018

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