Programa de Lenguas

La escuela Urasenke Argentina realizará una demostración de chado en el Programa de Lenguas

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El miércoles 27 de junio a las 17, la escuela Urasenke Argentina visitará el Programa de Lenguas para realizar una demostración de chado, la tradicional ceremonia japonesa del té. La actividad es gratuita y abierta a la comunidad, y se llevará a cabo en la sede Manuel Belgrano.

Urasenke es una escuela tradicional japonesa de chado. Nació en Kioto (Japón) y hoy tiene representantes en varios países del mundo.

Malena Higashi es miembro de Urasenke Argentina y nieta de Emiko Arimidzu, quien en 2017 fue condecorada por el embajador del Japón en la Argentina, Dn Noriteru Fukushimacon, con la distinción Orden del Sol Naciente Rayos de Oro y Plata por su valiosa contribución a la cultura japonesa como maestra de chado.

En 2017, Higashi viajó al Japón para participar en el programa Midorikai, donde estudió en detalle los preceptos del “camino del té”.

La escuela Urasenke Argentina hará una demostración de chado en el Programa de Lenguas. La actividad es abierta y gratuita, y no requiere inscripción previa.

Día y horario: Miércoles 27 de junio, 17 h

Lugar: Sede Manuel Belgrano (Peatonal Belgrano 3563, San Martín)

Contacto: 4580 7263 | [email protected]

 

Entrevista con Malena Higashi. Fotos: Alternativa Nikkei

¿Qué es el chado?

Lo que se conoce como “ceremonia del té” es una traducción de la palabra japonesa “chado”, que tiene un sentido más amplio y significa ‘el camino del té’. También se la conoce como chanoyu (‘agua caliente para el té’).

Es una disciplina japonesa que consiste en un anfitrión que ofrece un té y un invitado que lo bebe. Es tan simple como eso: compartir ese momento. Pero este pequeño acto está cargado de simbolismo, de estética y de filosofía, y así se vuelve grande.

Hay cuatro principios que rigen la práctica: la armonía entre las personas y la naturaleza, el respeto, la pureza y la tranquilidad de la mente. Es una meditación en movimiento. La práctica de chado tiene que ver con encontrar la belleza de las personas y los objetos, apreciar algún aspecto de la naturaleza (y especialmente, de cada estación) y llevarlo a sala de té, pero también es una práctica que enseña acerca del orden y la limpieza, a lidiar con imprevistos sin perder la calma.

¿Cómo es un encuentro formal de té?

Se llama chaji. El anfitrión invita con anticipación a sus invitados (hasta cinco por encuentro). Cada uno sabe el rol que tiene que tomar de acuerdo al orden en el que deben sentarse en el tatami. Todos visten kimono y llevan sus fukusa, kaishi y sensu.

En invierno, el encuentro empieza con una ceremonia del carbón en donde además de colocar los carbones, se agrega incienso. A continuación, se sirve una comida (kaiseki) que incluye pescado, arroz, sopa de miso y de dashi, verduras y sake. Todo es de estación y se combina la vajilla con cada plato. Esta primera parte termina con un dulce (omogashi). Los invitados se retiran del recinto de té y esperan sentados en el jardín, en un espacio especial en el que pueden sentarse, pero también aprovechar para estirar las piernas.

Cuando el anfitrión ha terminado de preparar la sala (la limpia rápidamente y cambia la caligrafía que colgaba del tokonoma para reemplazarla por un arreglo floral), llama a sus invitados con cinco golpes en un gong (que suena suavemente). Ellos vuelven a entrar uno por uno y en orden a la sala. Comienza entonces la segunda parte. El anfitrión prepara para ellos el primer té, que es lo más importante de todo el encuentro. Es un té verde espeso llamado koicha que se sirve en una misma taza que comparten entre todos, tomando tres sorbos cada uno. A esto le sigue una segunda ceremonia del carbón, pues el fuego a esta altura ya empieza a consumirse. El anfitrión arregla los carbones que aún quedan y pone unos nuevos. Agrega otro incienso al fuego y agua a la olla de agua caliente.

El anfitrión se retira de la sala y vuelve a entrar con una bandejita de dulces de azúcar. Esta vez prepara un té liviano para cada uno de los invitados. El primer invitado pide ver al menos dos elementos que el anfitrión utilizó: el recipiente que contiene el té y la cucharita de bambú con la que se sirve el té. Cada uno de los invitados dice unas palabras de agradecimiento y luego de un saludo o reverencia se retiran de a uno de la sala. El anfitrión se asoma desde la puerta cuadrada del recinto de té para verlos partir.

¿Por qué el chado es relevante en la cultura japonesa?

Se dice que el chado es la culminación de todas las artes japonesas, porque en la sala de té hay caligrafía, arreglos florales (chabana), incienso, piezas de cerámica, laca, bambú. Todos los elementos que se usan son artesanías hechas con elementos de la naturaleza.

Pero, fundamentalmente, el chado es un arte ligado a las cuatro estaciones. Y las estaciones en Japón, están relacionadas con la poesía, que fue la que moldeó la idea y las características de cada estación. Cada encuentro de té tiene en cuenta la época del año y las festividades del calendario japonés. Por ejemplo, si se realiza un té de año nuevo, en enero es invierno en Japón. Y el primer té del año es un evento de los más especiales. Se sirve específicamente un dulce que se llama hanabira mochi. En las tazas, recipientes de té o platos de los dulces, aparecen motivos auspiciosos: tortugas o grullas que simbolizan la longevidad. Los colores que más se ven son el dorado y el rojo. Y se usan también decoraciones de año nuevo como el kazari mochi. Hay pocas flores silvestres, entonces se usan mucho las camelias de muchos tipos y colores.

Por otra parte, hay un aspecto muy importante que en japonés se llama “omotenashi” y se refiere a la hospitalidad japonesa. Esto se ve reflejado en cada acto de atención que el anfitrión tiene para con sus invitados y en el respeto y el cuidado de los invitados entre sí.

¿Dónde se estudia chado en la Argentina?

La escuela a la que pertenezco se llama Urasenke. La sede central está en Kioto, Japón, pero tiene ramas en todo el mundo. En 2018, nuestra asociación en Argentina cumple 64 años. Mi abuela enseña aquí desde hace tres décadas. Hoy tiene 86 años y da clases tres veces por semana. Un sensei de México nos visita dos o tres veces al año para clases intensivas de cinco días seguidos.

¿En qué consiste el programa Midorikai?

Se trata de un programa para extranjeros. Entre abril de 2017 y marzo de 2018 estuve en la escuela Urasenke de Kioto estudiando acerca del té. En esa oportunidad, éramos ocho personas de Taiwán, Eslovenia, Hawái, Finlandia, Rusia y Bulgaria. Todos teníamos profesiones diversas y crianzas distintas, pero nos unía el amor por el té, era como hablar el mismo idioma. Íbamos todos los días a la escuela en kimono; a la mañana teníamos lecciones de Historia del Arte, Literatura japonesa, Historia del té y Zazen. También teníamos clases prácticas de cocina japonesa, dulces (omogashi), caligrafía (shodo), tallado de chashaku (que es la cuchara de bambú con la que se sirve el té), etc. (Acá aprovecho para hacer una aclaración: el té que tomamos se llama matcha y es un té verde en polvo. Viene de la misma planta que el té verde en hebras —Camellia sinensis—, pero tiene un proceso distinto de elaboración).

Por la tarde hacíamos el té. Uno de nosotros preparaba el carbón sobre el brasero para calentar el agua (esto también tiene un procedimiento cuya traducción sería “ceremonia del carbón”) y después cada uno estudiaba un temae, es decir, una manera de preparar el té. Hacer un temae es como salir a escena y actuar. Hay que estudiar los movimientos, los diálogos, la manera de caminar sobre el tatami.

¿Qué es el concepto de ichi go ichi e?

Una de las cosas que aprendí es que el chado es una comunicación a través de los objetos, las historias y el vínculo que se da con la persona para la que preparás el té. Cuando uno elige una caligrafía, arma un arreglo floral, prepara un dulce, escribe una invitación con un poema, todo eso lo hace pensando en ese invitado y en un tema, pero ese tema se insinúa a través de todos estos dispositivos, nunca se dice directamente. En ese sentido es un juego de complicidades y sugerencias. ¡Algo totalmente japonés!

Por eso, en el mundo del té, es muy común escuchar la frase “ichi go ichi e”: cada momento es único e irrepetible. Y el encuentro que sucede en el recinto de té es un momento compartido que nunca será igual. Porque las estaciones cambian, porque nosotros también cambiamos.

Bibliografía recomendada sobre cultura japonesa:

  • Michitaro TADA, Karada, el cuerpo en la cultura japonesa, Madrid, Adriana Hidalgo Editora, 2011.
  • —, Gestualidad japonesa, Madrid, Adriana Hidalgo Editora, 2006.
  • Junichiro TANIZAKI, El elogio de la sombra. Traducción del francés de Julia Escobar, 38.a ed., Madrid, Siruela, 2018.
  • Kakuzo OKAKURA, El libro del té. Traducción de Ángel Samblancat, Buenos Aires, Losada, 2016.

 

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Nota actualizada el 1 de junio de 2018

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